“Me casé con un psicópata”: la viuda de Pablo Escobar revela nuevos detalles de su infierno junto al capo y habla del rechazo que persigue a ella y a sus hijos

El huir de emboscadas, sobrevivir a explosiones, esquivar las balas de la violencia, lidiar con el rechazo social y en especial estar sometida a la voluntad y violencia de género por parte de Pablo Escobar, son algunos de los momentos que Victoria Eugenia Henao, ahora María Isabel Santos Caballero, nombre por el que cambió su identidad, compartió en entrevista con la revista Semana. Su testimonio es el de una mujer que hace 27 años fue la esposa del más infame narcotraficante colombiano.

Victoria Henao conoció a Pablo Escobar cuando tenía 13 años, cuando él era 11 años mayor que ella. Logró enamorarla con sus palabras románticas y un interés disfrazado de amor que la llevó a vivir una vida llena de traumas, prejuicios y en especial el abandono de una sociedad que nunca supo el infierno que vivieron ella y sus hijos cuando, en medio de su exilio en Buenos Aires, se descubrieron sus verdaderas identidades.

A sus 60 años, Victoria Eugenia Henao revela cómo ha luchado y superado los traumas que le dejó ser la esposa del narcotraficante más buscado del mundo.

Dice que pudo resignificarse como mujer, pues desde la escritura de su libro ‘Mi vida y mi cárcel con Pablo Escobar’, donde plasmó sus memorias, se convirtió en conferencista y un referente para mujeres que deseaban tener contacto con ella para indagar sobre su poder de resiliencia.

“Se acercaron a mí algunas mujeres con historias conmovedoras pidiéndome consejos. En medio de ese proceso, me fueron pidiendo sesiones de coaching y ayuda a grupos específicos. Por ejemplo: las Mujeres de Negro, en Uruguay; las Mujeres sin Límite, de México, y también grupos en Madrid, Barcelona, Hungría y Vilnius”, contó en la entrevista.

Inicialmente no cobraba por esas charlas, pero con el tiempo empezó a tener una alta demanda de grupos de mujeres y casos específicos, por lo que decidió emprenderlas de una manera más profesional hasta convertirlas en una fuente de ingresos.

Me contratan empresas para dar conferencias, hacerles coaching a grupos específicos, o me contratan personas con las que tengo citas por Zoom. Yo he tratado de canalizar la experiencia de mi vida hacia una fuente de inspiración para otras personas”, explicó Henao.

A la pregunta de si ha sentido rechazo por el fantasma de Pablo Escobar en algunas de sus conferencias, ella afirmó que es el único lugar en el que no sucede eso, porque en el resto de los espacios de su vida siempre se ha visto envuelta en la exclusión.

“La gente que me contrata para sesiones de coaching lo hace, precisamente, porque he podido superar la tragedia que viví. Me considero y me consideran una mujer resiliente. Una mujer luchadora que se ha podido reinventar. Se dan cuenta de que, a pesar de la tragedia de mi vida, la pude resignificar”manifiesta ella, acotando que jamás podrá cambiar su historia, pero que decidió canalizar su dolor para ayudar a otros.

Durante la entrevista, María Isabel Santos Caballero confiesa que con el tiempo entendió que ella se había casado con un psicópata, que no podía ni hablar ni pensar en su hogar, pues quien estaba al mando de cualquier situación era Pablo Escobar. El sometimiento del horror de la guerra, tener detrás al Estado y a los enemigos del narcotraficante, vivir una vida de secuestro y estar escondida por meses la llevaron a tener episodios traumáticos de estrés.

“Yo misma no sabía que había vivido tanta violencia de género. Tuve que pasar por muchos psicólogos y neurocientíficos especialistas en estrés postraumático para entender que yo me había casado con un psicópata y que había vivido diferentes violencias. Viví en una cultura paisa machista”, detalló en la entrevista.

Sobre su relación con el capo, reveló que 7 años después de su matrimonio, un día Escobar llegó apurado a la casa diciéndole que debían irse ya porque los iban a matar. Y así, sin explicaciones, ese día en medio de lágrimas y un miedo que embargó su cuerpo, ella se vio obligada a correr de noche, en estado de embarazo, por una espesa selva para huir de Colombia.

“Yo tenía ocho meses y medio de embarazo de Manuela y tuvimos que salir corriendo por la selva para llegar a Panamá. Atravesar la selva de la mano de un médico y mi hijo pequeño de 7 años, sintiendo que mi hija, Manuela, iba a nacer en medio de esa selva me generó pánico”, contó María Isabel, quien agregó que tuvo que superar la tristeza del engaño, pues para ese tiempo los medios de comunicación hablaban del romance entre Pablo Escobar y Virginia Vallejo. “Hasta se decía que se iban a casar. Eso hoy, más que nunca, me doy cuenta de que más violencia de género que esa no hay”, recordó.

Victoria Henao, o María Isabel Santos, también se reconoció como una víctima del Estado, pues luego de la muerte del narcotraficante, dice, fue su peor enemigo. Aseguró que ningún país del mundo los quería exiliar a ella y sus dos hijos, y la final resultaron en Mozambique, África, lugar en el que jamás pensó estar.

Una vez allí, no vio ningún futuro para sus hijos. “Las condiciones de vida que vi ahí eran desalentadoras, no había posibilidad para la educación de mis hijos, iba al mercado, pero no podía comprar casi nada, pues el régimen controlaba todo. Si queríamos pensar en universidad, allá la morgue es la universidad de medicina. Yo no sabía qué hacer hasta que Sebastián, mi hijo, que tenía entonces 16 años, me dijo: “Mamá, o nos vamos de aquí, o yo me suicido”.

Fue ahí cuando decidieron tomar rumbo a Argentina, inicialmente como turistas, y lograron radicarse por un tiempo de manera tranquila con sus nuevas identidades, pero un contador que ella conocía sabía quiénes eran, y por cuenta de él vivió casi un año bajo amenazas y extorsiones.

“Durante 11 meses me amenazaba con toda clase de cosas si no le daba dinero. Fui registrando uno a uno todo ese chantaje, y un día me presenté ante una juez y le dije quién era yo y qué me estaba sucediendo. Eso hizo pública la información de que éramos la familia de Pablo Escobar y acabamos en la cárcel mi hijo y yo”, reveló Henao a la revista Semana.

Fueron 18 meses de detención para ella y 45 días para su hijo. Todo lo que habían logrado en corto tiempo se les vino abajo por revelar su verdadera identidad. Dice que fueron acusados de falsedad en documentos y que le inventaron el delito de lavado de dinero. Tras una larga lucha judicial, se pudo comprobar que el Estado colombiano fue quien otorgó las nuevas identidades y siete años después la Corte Suprema de Justicia los absolvió del caso.

Sobre cómo pudo librarse de esas acusaciones, Henao señaló que el El premio Nobel de Paz Adolfo Pérez Esquivel estudió su caso y descubrió que su paso por la cárcel se debía únicamente a que fue la esposa del narcotraficante, pero no existía ningún delito. “Con su intervención, eventualmente, me dejaron en libertad condicional y ocho años después la Corte me declaró inocente y me pidió perdón”, reveló a Semana.

No volvió con frecuencia a Colombia, reconoce. Solo detalla que realizó un viaje 12 años después de vivir en Buenos Aires porque su madre estaba muriendo, pero que en realidad siente que no es un lugar que tenga un espacio para ella, pues la tristeza y el dolor que padeció no la hacen sentir bienvenida.

Confiesa que ha visto muy poco de las producciones de televisión y cine en torno a Pablo Escobar. Dice que no le gustan las escenas de violencia porque le hacen recordar momentos de pánico, como cuando sobrevivió a la explosión en el edificio Mónaco de Medellín.

Respecto al pedir perdón a las víctimas de su exesposo, contó a Semana que ha buscado a algunas, entre ellas a la sobrina de Carlos Mauro Hoyos, Sylvia María Hoyos, “le pedí perdón por tanto dolor. He tocado puertas. Hablé también con Jorge Lara, el hijo del exministro Rodrigo Lara Bonilla, y otras personas más. Me he encontrado con muchas personas con ese deseo de sanar”, detalló.

María Isabel Santos concluye la entrevista con una frase reflexiva sobre el camino que ha recorrido hasta su nueva vida: “yo me reinventé en el dolor, aprendí a resignificarlo. Quisiera poder mostrarles que la vida vale la pena ser vivida a pesar de cualquier circunstancia”.

Tomado de Infobae