El régimen de Irán comenzará a enriquecer uranio al 20%, muy por encima de los valores establecidos por el acuerdo nuclear

El régimen de Irán comunicó al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) su voluntad de producir uranio enriquecido al 20%, unos niveles muy superiores a los establecidos por el acuerdo de Viena de 2015 y que exceden el uso de energía atómica con fines pacíficos, indicó este viernes la agencia de la ONU.

“Irán ha informado al Organismo de su intención de enriquecer uranio a unos niveles que pueden superar el 20% en la fábrica subterránea de Fordow, de acuerdo con una ley aprobada recientemente por el Parlamento iraní”, dijo un portavoz del OIEA a la AFP.

Así lo informó Teherán al Organismo Internacional de Energía Atómica, una medida que indica las intenciones del país persa de avanzar en un programa atómica de uso militar que elevará las tensiones con la comunidad internacional.

Los programas nucleares orientados a fines exclusivamente pacíficos -en general para la producción de energía, usos médicos e investigación- se valen de uranio natural o uranio levemente enriquecido a un máximo de 5% del isótopo U235 (que en el uranio natural se encuentra en valores por debajo del 1%).

Para fabricar una bomba atómica comúnmente se entiende que es necesario enriquecer uranio por encima del 90%, mientras que los reactores utilizados para la propulsión de buques requieren de un enriquecimiento del 20%, por lo que cuando un país comienza a enriquecer uranio en estos niveles se estima que está encarando un programa nuclear de uso militar.

Con fecha del 31 de diciembre, la carta de Teherán “no precisó cuándo empezará esta actividad de enriquecimiento de uranio”, indicó el portavoz.

El embajador ruso en el OIEA, Mijaíl Uliánov, ya se había referido poco antes a esta información en un tuit, en el que mencionó un informe transmitido por el director general Rafael Grossi al Consejo de Gobernadores.

“Es una forma de presión suplementaria”, explicó a la AFP un diplomático que trabaja en Viena, tras meses de múltiples incumplimientos del acuerdo nuclear por parte de Irán.

Según el último informe de la agencia de la ONU, publicado en noviembre, Teherán enriquece uranio a unos niveles de pureza superiores a los fijados por el acuerdo de Viena (3,67%), pero hasta ahora nunca superó el 4,5% y aceptaba las estrictas inspecciones del OIEA.

Esta imagen de archivo publicada el 5 de noviembre de 2019 por el Organismo iraní de Energía Atómica muestra varias centrifugadoras en la planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, en el centro de Irán. (Organismo Internacional de la Energía Atómica, via AP, Archivo)

Sin embargo, la situación cambió tras el asesinato a finales de noviembre del físico nuclear iraní Mohsen Fakhrizadeh.

Tras este ataque, atribuido a Israel, el ala más dura del régimen iraní prometió una respuesta y el Parlamento aprobó una polémica ley que autoriza la producción anual de “al menos 120 kilogramos de uranio enriquecido al 20%” y también “acabar” con las inspecciones del OIEA, cuyo objetivo es comprobar que Irán no desarrolla una bomba atómica.

El gobierno iraní del presidente Hassan Rouhani se opuso a esta ley, muy criticada por los otros países firmantes del acuerdo nuclear que pidieron en diciembre a Teherán que “no ponga en riesgo el futuro”.

Francia, Alemania, Rusia, China y Reino Unido esperan que este delicado dossier pueda encarrilarse tras la llegada a la Casa Blanca a finales de enero del presidente electo estadounidense, Joe Biden, quien a diferencia del actual mandatario Donald Trump se ha manifestado a favor de mantener el acuerdo nuclear de 2015, del que Washington se salió en 2018.

Con información de AFP