#EDITORIAL Comienzo intenso

«El éxito no es el final, el fracaso no es la ruina, el coraje de continuar es lo que cuenta»… Winston Churchill

De seguro, todos deseamos que este año 2021 sea un mejor año que el que acaba de pasar. Con la pandemia nos enfrentamos a retos muy difíciles en el ámbito económico, educativo y sobre todo sanitarios. Hemos sido enfrentados a la muerte y hemos visto impotentes como miles de personas la han perdido en condiciones deplorables y hemos sido sacudidos por la crisis económica que se generó debido a los confinamientos y restricciones implantadas para detener la pandemia.

El 2021 ha iniciado con intensidad. Por un lado, el comienzo de la aplicación de la vacuna en Europa, Estados Unidos y algunos países de América Latina, y el anuncio de su pronta aplicación en nuestro país. De igual manera el mundo contempló estupefacto la toma del Capitolio, sede del Congreso de Estados Unidos, por una turba azuzada por su propio presidente en la que murieron 5 personas y que fracasó en su propósito de impedir la proclamación del presidente electo, Joe Biden. Como consecuencia, las redes sociales más importantes suspendieron las cuentas del presidente Trump, quien se niega a aceptar su derrota.

Muchos aspectos interesantes del asalto de la turba al Capitolio: Aunque destruyeron puertas, ventanas, algunos muebles y archivos, no causaron mayores daños. Otro aspecto es que muchos estaban muy sorprendidos con lo sucedido, pero la verdad era un evento predecible que se fue cocinando por meses, aún antes de las elecciones de noviembre con un ambiente de intolerancia, noticias y afirmaciones falsas y una actitud egocéntrica del presidente Trump quien con logró animar a unos 15,000 de sus seguidores a ir al Capitolio de manera ciega. Miles más le creen y este hecho es uno de los mayores aprendizajes de este tiempo: En la era de la posverdad, la evidencia no es suficiente. Las ideologías alimentadas por teorías sin fundamento de conspiración abundan en nuestro entorno en casi todos los aspectos de la actividad humana. Y la intensidad con que esta tendencia creció durante el 2020 con la pandemia y las teorías conspirativas, nos asegura un 2021 intenso en hechos y conflictos. No es posible ponernos de acuerdo por no podemos dialogar porque la evidencia y los hechos no alcanzan ante posiciones recalcitrantes que se apegan a sus ideas y a sus intereses.

Y ni digamos la suspensión de las cuentas en las redes sociales del presidente Trump, que ha sido criticada por muchos como un ataque a la libertad de expresión. Y aunque sí, a prima facie parece una censura burda a la libertad de expresión en realidad no lo es en lo absoluto. En primera instancia hay reglas en esas redes sociales que no permiten el racismo, la violencia y otros comportamientos antisociales. Uno de los mejores comentarios fue el que sostuvo que no se puede tolerar la intolerancia poniendo como ejemplo como tal actitud de tolerancia a lo intolerable dio paso al ascenso de Hitler al poder y la consecuente muerte de millones de personas en la II Guerra Mundial, incluidos la muerte en el Holocausto de un estimado de 11 millones de personas de diferentes etnias (principalmente judíos), discapacitados, religiosos y homosexuales. Por cierto, aunque existe abundante evidencia hay grupos supremacistas que niegan el Holocausto y lo atribuyen a un invento judío.

Las lecciones del pasado no han sido aprendidas. En el ámbito nacional, el año 2021 se muestra con mucha intensidad con el diálogo del Bicentenario, la vacunación contra el COVID-19, el pésimo desempeño del gobierno y su aún peor campaña de publicidad. No han transcurrido sino una semana y las diferencias en vez de disminuir se acrecientan. ¿Cuáles serán las consecuencias de esta evasión de la realidad enfatizada por nuestro individualismo y materialismo? Empieza la acción…