#Matanza Jóvenes víctimas de masacre en Buga estaban dentro de un Jacuzzi #Colombia

En las últimas horas un hecho violento conmocionó al departamento del Valle del Cauca, en donde en área rural del Buga fueron asesinadas cuatro personas y otras tres resultaron heridas.

SEMANA conoció detalles de los primeros informes que entregaron integrantes de la fuerza pública que atendieron el caso y allí, en el reporte preliminar, se puede leer que las víctimas estaban dentro de un jacuzzi.

En la masacre de Buga las autoridades encontraron las balas del múltiple homicidio; son de una pistola 9mm, y un celular que sería de los atacantes.

Señala el reporte que “de un momento a otro ingresan hombres armados y pregunta por el hijo del dueño de la casa, sin embargo, en hechos confusos, aún por esclarecer se presenta un altercado y luego se registra una balacera”.

Entre los elementos que han logrado encontrar las autoridades de manera preliminar, es que las balas del múltiple homicidio son de una pistola 9mm y en el sitio hay un celular, que sería de los atacantes.

Entre los fallecidos se encuentra un joven de 17 años, y 3 de 18 años. Y heridos resultaron un adulto mayor, y dos jóvenes uno de ellos menor de edad.

Las víctimas fueron identificadas como Sara García de 18 años, Valentina Arias de 17 años, Nicolás Suárez de 18 años y Juan Pablo Martín de 18 años.

El caso ocurrió en la Finca San Jacobo, vereda Cerro Rico del Municipio de Buga Valle a 40 minutos del casco urbano.

Hay que indicar que para el sitio se desplaza el comandante del Ejército y el director de la Policía para liderar la investigación por esta nueva masacre que sacude al país.

Frente a esta nueva masacre, aún la Policía del Valle no se ha pronunciado oficialmente. Aseguran que apenas se encuentran en las investigaciones primarias para tratar de determinar qué ocurrió en ese lugar y qué habría motivado el ataque. También indagan si el hecho fue cometido por un grupo organizado al margen de la ley.

Mientras ocurría esta masacre en Chambimbal, en Buenaventura -puerto sobre el Pacífico vallecaucano, que conecta con Buga- los habitantes vivieron una nueva noche de enfrentamientos urbanos entre bandas delincuenciales que buscan a sangre y fuego el control de la ciudad.

Los enfrentamientos, relatan líderes sociales, son un pan de cada día en los barrios Antonio Nariño y San Francisco. La gente escucha horrorizada cómo balas de fusil y de armas cortas se estrellan contra la fachada de sus viviendas. En el puerto hay una guerra de carteles –al estilo de las golpeadas ciudades mexicanas– de la que nadie habla.

La disputa armada es entre dos bandos de La Local que decidieron romper el juramento de paz que hicieron tres meses antes. La columna vertebral de esa estructura –que se maneja más bien como un gran cartel de droga– enfrenta a los Bustamante, también conocidos como La Empresa.

La guerra es fría y despiadada, dicen algunos líderes que prefieren omitir sus nombres. Aseguran que cada combate deja entre una y dos personas muertas; la policía, denuncian, no interfiere, y las calles de al menos tres comunas son gigantes campos de batalla cuando el sol se esconde. El mismo alcalde de Buenaventura, Víctor Vidal, dice que lo que está ocurriendo en el principal puerto sobre el Pacífico colombiano es alarmante: “Aquí no estamos hablando de una delincuencia común o de los muchachos que hacen tiros al aire porque están borrachos. No, aquí estamos hablando de estructuras armadas que aspiran a controlar todo, incluso la delincuencia común”, asegura.

Tomado de Revista Semana