#Editorial Vacunas

«Si quieres salvar a tu hijo del polio puedes rezar o puedes vacunarlo… Aplica la ciencia »… Carl Sagan

¡Llegó la vacuna para el coronavirus SARS-COV-2 y con ella la polémica! La cantidad de dosis esperada se redujo a un poco más de un cuarto de las 40,000 esperadas. La logística de las autoridades sanitarias fue adecuada. Quizás un poco exagerada la recepción en el Aeropuerto de Tocumen que a algunos pareció una celebración de las reinas del carnaval.

El primer escollo surge al tener que reducir la lista de 20,000 personas a quienes se iba a vacunar a 6,400, lo que dejaba a muchas personas, quienes se enfrenta al coronavirus de manera directa, fuera de los seleccionados en esta primera fase de vacunación. Y es aquí donde surgen los más bajos sentimientos y el egoísmo humano. ¿Quién decide a quien aplicar la vacuna y a quién no? En esta fase se debería inmunizar a las personas de los cuartos de urgencia, de cuidados intensivos y de las salas donde se atienden a los enfermos de COVID-19 quienes están expuestos al contagio. Muchos de los doctores, enfermeras, personal técnico y de apoyo ya han sido contagiados, algunos de los cuales han muerto.

La priorización es una decisión complicada debido a que no alcanzan las dosis para el personal y el criterio de quien decide puede parecer subjetivo, pero hay pocas opciones. Un criterio que considerar sería el tiempo de exposición en el cual se priorice a aquel personal que pase más tiempo con las personas contagiadas por sobre aquellos quienes, aunque atienden a los enfermos, tienen menos tiempo de exposición. Bajo este criterio, las enfermeras, médicos, técnicos y personal de apoyo deberían ser priorizado por sobre el personal que atiende a los enfermos mediante visitas de control. Las explicaciones dadas por las autoridades parece que ha utilizado este criterio.

Los reclamos de los médicos intensivistas en los que enfatizan la necesidad de ser considerados con prioridad por sobre personal de apoyo muestran un desagradable sesgo de arrogancia y elitista. ¿Cuántas horas pasan los intensivistas con los pacientes? ¿Son más horas que las que pasan las enfermeras, camilleros y otro personal de apoyo? Si la respuesta es afirmativa, ofrecemos nuestras disculpas, pero todos quienes hemos estado hospitalizados o hemos escuchado de las experiencias de quienes lo han estado, sabemos que los médicos están disponibles en horarios que llaman de visita, en los que controlan y evalúan las anotaciones de la evolución de los pacientes. Las enfermeras y auxiliares están directamente relacionados con los enfermos y corren más riesgo. Entendemos que los médicos requieren ser vacunados lo antes posible, pero si no hay suficientes dosis la única opción sensata es priorizar.

Otro aspecto que causó polémica fue la fotografía de un cirujano plástico que recibió una de las dosis y que levantó comentarios ofensivos de indignación. Resultó ser que el médico atiende pacientes de COVID, aunque no es su especialidad por lo que está expuesto y debía tener prioridad. Bajo esta información todos los comentarios resultaron fuera de orden, apresurados y obviamente dirigidos a hacer daño. La prudencia y la decencia han estado ausentes en muchos de los comentarios sobre esta etapa de la vacunación, y han hecho evidente nuestra naturaleza más baja de envidia y egoísmo, disfrazada de un falso interés en que las cosas se hagan bien.

Muy sabia fue la decisión de solo vacunar a 6,400 personas asegurando la segunda dosis a ser aplicada en 21 días. La experiencia de Italia así lo indica, debido a que usaron todas las dosis confiando que con la próxima remesa se podría aplicar la segunda dosis, pero el destino determinó que la compañía suplidora de las vacunas no pudo enviar todas las dosis.

 La situación del mundo es una situación de crisis y así debemos adaptar nuestras acciones y pensamientos a esa realidad. El egoísmo, la avaricia y la deshonestidad deben ser repudiadas firmemente, igualmente que la actitud de aquellas personas que buscan protagonismo aún a costa de mentir, dispersar rumores falsos y que hacen ataques infundados. Tristes tiempos estos donde no es posible distinguir entre lo torcido y lo recto, la mentira y la verdad. Ojalá vengan tiempos mejores.