La pandemia, gran oportunidad para el agro y la agroindustria

Por: Lic. Rigoberto González. analista económico del programa radial y de tv “agro y más”.

Debido a la afectación económica inminente por el COVID-19, es urgente reactivar la economía en aquellos sectores que han probado tener capacidad de reinventarse ante los retos que se presentan.

El sector agropecuario panameño es uno de los pocos que ha visto unos cuantos rayos de sol. El sector agropecuario no ha parado con el objetivo primordial de mantener el flujo de alimentos para los consumidores en todo el país y las exportaciones de sus productos.

Por el lado de la agroindustria, el sector de manufactura en Panamá, en su gran mayoría está compuesto por la industria de alimentos y bebidas y representa un segmento económico crucial para asegurar el desarrollo socio económico a lo largo del país.

En ese sentido, es imperativo que en ambos sectores se amplíe la oferta de producción nacional de alimentos y otros productos agro industriales y se impulse la productividad a través de la adecuación de normas para mejorar la competitividad del país y consolidarlo como el lugar ideal en la región para las inversiones, el impulso de las exportaciones con tecnología y acompañamiento a los productores nacionales.

En el marco de la política del comercio exterior del actual gobierno, para emular el exitoso régimen de Sedes de Empresas Multinacionales (SEM) y hacer del país un sitio atractivo para el sector industrial en la región, se promovió la creación de la Ley 159 para el establecimiento de las empresas de servicios de manufactura, conocido como EMMA. 

Esta Ley propiciará, entre otros beneficios para Panamá, una alta generación de empleos y transferencia de conocimientos a la mano de obra local, por medio de un centro de enseñanza técnica financiado por las empresas EMMA. Durante el año pasado la Comisión SEM aprobó 17 licencias a multinacionales que invertirán en conjunto 12.5 millones de dólares en el país y más de 300 empleos.

Recientemente, el Gabinete aprobó la operación de cinco nuevas zonas francas con inversión de $22 millones. Se espera que esta apertura permita la generación de más de 10 mil empleos directos e indirectos, en una etapa inicial. Su aprobación estuvo amparada bajo la Ley No. 32.

Las zonas francas autorizadas estarán establecidas en las provincias de Panamá, Chiriquí y Herrera, convirtiéndose en fuentes importantes de crecimiento económico en regiones vulnerables del país, fortaleciendo la oferta logística nacional, la transferencia de conocimientos, la incorporación de nuevas tecnologías en los procesos productivos, y tres de ellas se dedicarán a la agroindustria.

La decisión del Ejecutivo impulsa el establecimiento de dos instalaciones en el área Este de Panamá, entre ellas, la Zona Franca Agroindustrial de Panamá, ubicada en Pacora. Agroindustrial de Panamá será la zona franca más grande del país hasta el momento, y promoverá la producción agrícola comercial durante todo el año, sin importar la época en que se esté, utilizando 95% menos agua que la producción en campo actual e incorporando el concepto de agricultura en vertical.

Igualmente, funcionará como un clúster en donde las empresas van a colaborar entre sí en materia de producción agroindustrial, incluido el procesamiento y manufactura; entre otros beneficios. El otro proyecto se construirá en el distrito de Chepo, específicamente en el Puerto de Coquira, en la desembocadura del río Bayano, aportando infraestructuras que impulsarán el crecimiento agroindustrial y logístico.

La Zona Franca Aristos contribuirá al fomento del sector agropecuario y pesquero en el área, a la creación de 1,050 empleos directos, así como a promover el nuevo régimen especial para empresas multinacionales de manufactura (EMMA).

Es eminente la necesidad del sector agrícola y agro industrial de crear valor agregado e impulsar el desarrollo de los agronegocios utilizando nuestra geografía y ventajas competitivas que tenemos. Debemos buscar reactivar la economía a través de los agronegocios y la generación de cadenas de valor, impulsando el desarrollo del sector agrícola, estimulando el crecimiento de la actividad agropecuaria, en los pequeños, medianos y grandes productores del país.