Una multimillonaria de 93 años logra que sus nietos paguen caro haberse enriquecido con su fortuna

Beverley Schottenstein, una multimillonaria estadounidense de 93 años, dio un escarmiento a dos de sus nietos, por apropiarse de su dinero y derrochar grandes cantidades sin su consentimiento, y denunció al banco JPMorgan en el que trabajaban por no hacer nada para impedir la gestión indebida de sus fondos, reporta la agencia Bloomberg.

Esta anciana emprendió acciones legales el año pasado para exigir que le devolvieran 69 millones de dólares. En octubre, la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera (Finra, por sus siglas en inglés) celebró las primeras audiencias y dictaminó que tanto esos gestores de su patrimonio como la entidad financiera eran responsables de la malversación de fondos y los daños que sufrió.

Esos dos empleados de JPMorgan gestionaban sus fondos de manera indebida y tanto los acusados como la entidad financiera le devolvieron millones de dólares.

A JPMorgan le ordenaron pagar 4,7 millones de dólares y devolver el dinero invertido en un fondo de las islas Caimán, una transacción con la que esta mujer no tenía nada que ver. Asimismo, su nieto Evan tuvo que devolverle nueve millones de dólares, mientras que su otro nieto Avi le abonó 600.000 dólares: en total, 19 millones de dólares, incluidos los honorarios legales.

¿Cómo destapó el engaño?

Schottenstein encomendó la gestión de su fortuna a Evan a partir de 2006 y Avi se sumó a esa tarea años más tarde. Ambos llegaron a administrar más de 80 millones de dólares, pero algunas maniobras generaron preocupación entre otros parientes, como su prima Cathy Schottenstein Pattap, cuidadora de la anciana, que presenció cómo fueron a su casa para destruir documentos, incluidos algunos del banco.

La perjudicada empezó a sospechar cuando a su cuidadora no le aceptaron uno de sus cheques: descubrió que había demasiada actividad relacionada con la tarjeta de crédito vinculada a esa cuenta, se enteró de numerosas transacciones que no había realizado y averiguó que más de un millón de dólares desapareció entre 2016 y 2018, según escribió en un diario que empezó en otoño de ese año.

Finalmente, revisó sus finanzas con ayuda de gestores de patrimonio de otro banco, quienes descubrieron una rotación excesiva de fondos, transacciones sospechosas y adquisiciones arriesgadas que la víctima nunca había hecho ni aprobado.

“Ganaron mucho dinero a mi costa”

En su demanda, Beverley Schottenstein acusó a JPMorgan de aprovecharse de comisiones millonarias por la transferencia de su dinero e inversiones no propias de una persona de su edad, así como de supervisión inapropiada sobre la labor de sus nietos y desestimación de los indicios de que sufrió una explotación financiera durante casi cinco años.

Los abogados de la perjudicada incluso acusaron a Evan y Avi de haber falsificado la firma de su abuela para aprobar una de las transacciones, aunque ambos negaron haber cometido ese delito durante la audiencia, y su empleador les despidió poco después para desvincularse del escándalo: argumentó que se la anciana se benefició de esas transacciones financieras debidamente supervisadas que correspondían a su estrategia de inversión, sin tener en cuenta que era una estrategia demasiado arriesgada para alguien de su edad.

“Ganaron mucho dinero a mi costa” y “JPMorgan tenía que haberlos parado”, pero a esa entidad financiera “también le iba muy bien”, declaró Schottenstein a Bloomberg.


Tomado de RT