La inseguridad: Un problema sin estrella

La inseguridad sigue ganando terreno. Y Colón marca como uno de los puntos de mayor incidencia en el país.

La comunidad espera verdaderas estrategias para frenar los hechos violentos. Que las acciones preventivas que se “implementen”, les permita a los miembros de la sociedad volver a creer que hay un Estado de derecho donde impera el respeto, la paz y la tranquilidad.

Sin embargo, este objetivo se ve muy lejos. Tan solo este domingo 9 de mayo, tres jóvenes que no pasaban de los 25 años fueron encontrados ejecutados en un arrozal en la provincia de Chiriquí.

Esta es una zona muy cercana al área fronteriza que Panamá comparte con Costa Rica. Un sector que a pesar que la vigilancia se ha redoblado en los últimos años, el crimen organizado sigue deambulando a la libre, ya que tiene más de 100 puntos de entrada y salida hacia suelo costarricense y viceversa.

Esto no es nuevo, sin embargo, las cosas deben cambiar en este sector del país. Pero para que lleguemos a esta aspiración, la inseguridad debe verse como un tema de Estado y no trabajarse a los “pareceres” o antojos de los gobernantes de turnos.

Además, se debe caminar en la constante profesionalización de los integrantes de los estamentos de seguridad, de los encargados de perseguir de los delitos y en aquellos que deben aplicar las leyes en los tribunales. Si esto no se logra, seguiremos en el círculo vicioso que ha estado dominante en los últimos 30 años.

Para que esto se lleve de la teoría a la realidad, la política debe estar alejada de los tres pilares descrito en el párrafo anterior.

En caso contrario, la realidad social irá de mal en peor, en detrimento de una juventud que reclama más oportunidades laborales permanente y no transitorias. Y, sobre todo, que las autoridades prediquen con el ejemplo. ¿Es pedir mucho?