Corrupción y desconfianza

Al escuchar estas dos palabras lo primero que me llega a la mente es:… ¿Las autoridades han hecho algo verdaderamente para frenar la corrupción y para ganarse la confianza de la sociedad? Esto me hizo recordar lo siguiente: “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?”.

Bueno, lo cierto es que a pesar de la desconfianza existente y de las leyendas urbanas del % que piden ciertos “servidores”, seguimos viviendo en el país donde un escándalo tapa un escándalo y esto no es de ahora, y muchos menos porque apareció la pandemia, sino, porque se ha ido heredando de generación en generación entre los políticos que hoy promueven una ideología y dentro de un par de meses profesan otra como si se todo fuera o se tratara de cambiarse un calcetín o un par de zapatos por otro.

A esto debemos agregar el poco interés de los diputados por promover leyes que fortalezcan una sociedad que cada día le quita la cara a los problemas, permitiendo que más y más políticos lleguen al “poder transitorio” para pelearse entre ellos por un espacio… como sucede actualmente en los principales colectivos que están en la “papa” con el oficialismo y aquellos que están lejos de la “paila” que costea el contribuyente. Este tipo de comportamiento retrata en cuerpo entero a estos personajes.

Hemos y seguimos pasando momentos difíciles por los efectos de la pandemia y por algunas decisiones dudosas que se han tomado en este trayecto. Esto nos obliga como sociedad a tener los pies sobre la tierra para ser analíticos y tomar las mejores decisiones que beneficien a la mayoría y no a unos cuantos.

En otras palabras, la corrupción es nuestra otra pandemia que nadie ha querido frenar. ¿Será por eso que a cada rato Panamá es tendencia en las denominadas listas? Los años pasan y cada vez son más y más los hechos que crean un manto de duda sobre aquellos que en campaña casi llorando juraron ser más transparente que el agua que reposa en una tinaja.