¿Selectividad o VIP en las jornadas de vacunación? #Panamá

¿Qué el Ministro no supiera de la vacunación a los Diputados? Otra irregularidad en la jornada de vacunación contra la enfermedad Covid-19, con la inoculación de diputados y funcionarios de la Asamblea Nacional, pone sobre la mesa el debate sobre la alteración del esquema establecido en enero pasado por el Ministerio de Salud (Minsa), cuando aún hay adultos mayores y enfermos crónicos del interior del país que no han recibido una dosis de las vacunas.

Panamá no es el único país en el que se reportan desfases en el calendario para beneficiar a personas o grupos específicos. Está el caso de Argentina, con la llamada “vacunación VIP”; de Perú, con el escándalo del “Vacunagate”, y Chile, donde unas 36 mil personas se vacunaron antes de la fecha establecida. En la región, estos hechos provocaron la dimisión de ministros de Salud.

En Panamá, el ministro Luis Francisco Sucre aseguró que el Minsa no aprobó las 500 vacunas para la Asamblea y que el tema se investigaría.

Este medio preguntó a la entidad ayer quiénes son las personas encargadas de la investigación y otros detalles sobre el tema, y al cierre de esta edición no hubo respuesta.

El plan de vacunación, alterado sobre la marcha sin explicación

En medio de un lento y desigual avance en la vacunación contra la enfermedad Covid-19, debido a la poca disponibilidad de las dosis en el país, las irregularidades causan más descontento en la población. La más reciente, esta semana, es la vacunación de un grupo de funcionarios de la Asamblea Nacional fuera de los parámetros establecidos en el plan original elaborado por el Ministerio de Salud (Minsa).

El ministro de Salud, Luis Francisco Sucre, aseguró el pasado 21 de mayo que el Minsa no aprobó 500 dosis para la Asamblea Nacional y prometió que la situación sería investigada. Más adelante, expresó que “hay un centro de operaciones de vacunas”, y que tenía que verificar “dónde, cómo y cuándo se tomó la decisión”.

La situación deja en evidencia que el plan nacional de vacunación contra la enfermedad Covid-19, presentado originalmente en enero pasado, no se está cumpliendo, cuando apenas está en la segunda de sus cuatro frases. Aún no se vacuna a los adultos mayores y pacientes crónicos del interior del país.

El sinsabor de la población comenzó el pasado 5 de abril, con la incorporación de los docentes y administrativos de los centros educativos del país —que eran parte de la fase 2, etapa 2A—, antes de los pacientes crónicos.

En ese momento, las autoridades de salud y asesores en el tema de vacunas argumentaron que la decisión era justificable con la ganancia secundaria de que se permitiría la reapertura de las escuelas —y el beneficio cognitivo, académico, mental y emocional en los niños y en la familia— y la reactivación económica.

Otra situación que originó disgusto en la ciudadanía fue la decisión del pasado 9 de mayo, de la Comisión Nacional de Vacunas (organismo interinstitucional), de aprobar el suministro de la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2 a aquellos residentes en Panamá que viajaron al extranjero para la aplicación de la primera dosis, sin especificar los requisitos para recibir esa segunda dosis.

Posteriormente —el 11 de mayo—, la Presidencia de la República aclaró mediante un comunicado de prensa que solo los panameños y residentes vacunados en el extranjero antes del 16 de mayo de 2021 podrían recibir la segunda dosis de Pfizer/BioNTech o AstraZeneca/Universidad de Oxford en el país, siempre que tengan más de 60 años de edad o sean parte de los denominados “grupos prioritarios”: embarazadas, lactantes, docentes y pacientes con determinadas enfermedades crónicas, como cáncer, insuficiencia renal, esclerosis múltiple y pacientes de hemodiálisis. La decisión fue aclarada luego de la reunión semanal con los asesores en vacunas.

Otros hechos

Antes de esta situación, el 1 de marzo pasado, el Órgano Judicial, que preside el magistrado Luis Ramón Fábrega, informó en un comunicado que habían logrado obtener un primer lote de vacunas para funcionarios de las distintas dependencias. Se trataba, informó, de más de mil vacunas para personal que atiende público y “que pone su salud para que la justicia no se detenga”. En ese momento vacunaron a servidores públicos de más de 60 años.

Y en febrero pasado, el director regional de Salud de la provincia de Veraguas fue removido de su cargo después de que varias personas recibieron la vacuna antes de lo previsto por las autoridades sanitarias.

“Hemos tomado la decisión de relevar del cargo al director de la región de Veraguas”, Ovidio Mendoza, anunció el ministro de Salud en rueda de prensa.

Científicos panameños coinciden en que el plan de vacunación fue elaborado cumpliendo con los criterios de posibilidad de riesgo y mortalidad que tenga la persona ante la Covid-19, pero es irrespetado por los gobernantes.

Paulino Vigil De Gracia, ginecólogo obstetra y científico del Sistema Nacional de Investigación de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, indicó que se confeccionó un esquema correcto basado en parámetros como riesgo y mortalidad, pero las misma autoridades no lo respetaron. Consideró que se debió mantener la vacunación a nivel nacional como se realizó con el personal de salud y encamados, pero luego cambiaron a circuitos.

Ivonne Torres Atencio, científica y directora de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, consideró que es lamentable que se altere el orden de vacunación establecido en detrimento de las personas que tienen tiempo en espera de ser vacunadas, especialmente los enfermos crónicos. “Es muy triste que un proceso tan noble, como es la vacunación, se manche con estos saltos de fases”, acotó.

En esa misma línea, el infectólogo y pediatra e investigador clínico Xavier Sáez-Llorens expresó en Twitter que, “en un país serio, vacunar a diputados por encima de la población de mayor riesgo implicaría la inmediata destitución del funcionario involucrado en esa directriz; no hay ninguna justificación!”.

Anomalías en la región

Panamá se suma a la lista de países de la región de América Latina en donde se han dado escándalos por alterar el orden en el plan de vacunación.

Por ejemplo, el escándalo en Perú del “Vacunagate”, en donde al menos 467 personas accedieron a la vacuna china de Sinopharm cuando esta permanecía en ensayos clínicos.

El descubrimiento de las irregularidades en Perú involucró a una multitud de políticos y funcionarios. Al menos el 25% de las personas que se vacunaron de forma ilícita correspondían a trabajadores del Estado.

Los medios de comunicación peruanos reportaron que con el “Vacunagate” no solo se vieron implicados altos funcionarios y sus familiares, sino también integrantes de la Iglesia católica y reconocidos empresarios.

El escándalo y la crisis institucional fueron de tal magnitud que, el 19 de febrero, la titular del Gabinete Ministerial, Violeta Bermúdez, anunció que 16 funcionarios, todos ellos vacunados, ya no formaban parte del equipo de Gobierno. Todos pertenecían a los ministerios de Salud y de Relaciones Exteriores.

El escenario en Argentina no fue diferente, ya que el presidente, Alberto Fernández, pidió la renuncia del ministro de Salud, Ginés González García, después de que explotara un escándalo conocido como “vacunación VIP”, que involucró a altos funcionarios y personalidades públicas cercanas al Ejecutivo.

El mismo González presentó horas después su dimisión, aceptada por el mandatario, quien nombró a Carla Vizzotti en su reemplazo.

La situación es similar en Chile, en donde 37 mil 306 personas recibieron dosis de la vacuna contra la enfermedad antes de lo establecido en su calendario de vacunación. Es decir, menores de 60 años y sin enfermedades crónicas que no pertenecen a grupos prioritarios.

En Panamá, los datos del Minsa hasta el pasado 21 de mayo indican que 908 mil 452 dosis de vacunas contra la Covid-19 habían sido aplicadas, pero no hay un desglose de las dosis por grupos específicos de la población.

Además, el Minsa, principal responsable de la jornada de vacunación, nunca ha dado cuenta de las entidades a las que se les ha entregado vacunas al margen del calendario oficial, que incluye cuatro fases.

Con información de La Prensa