COVID-19: la inmunidad de rebaño por vacunación podría demorarse por el impacto de las nuevas variantes

Hoy hay 5 variantes de preocupación del coronavirus en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Significa que hay evidencia de que esas variantes pueden ser más transmisibles, producir casos más graves de enfermedad, y que podrían reducir de manera significativa la neutralización por los anticuerpos generados durante una infección anterior o la vacunación, entre otros potenciales efectos. Por el momento, se hace vigilancia de la aparición de las variantes, pero existe el riesgo de que interfieran en el logro de alcanzar la inmunidad de rebaño -también llamada inmunidad de grupo- gracias a la vacunación durante este año, según advierten expertos en epidemiología e infectología.

Se había calculado que al vacunar al 70% de la población mundial, la circulación del virus podría bajar notablemente. Pero las nuevas variantes podrían hacer que se necesite alcanzar un porcentaje de población más alto. El porcentaje de gente que se necesita vacunar depende del número reproductivo básico de cada virus, más conocido como R. Indica cuántos nuevos casos son causados por cada positivo.

Lo advierten expertos de diferentes países. Como la vacunación fue lenta y hay personas que no quieren inmunizarse, existe una mayor probabilidad de que surjan más variantes y que interfieran en el control de la pandemia.

Hace un año, se estimaba que la R del coronavirus era de 2 a 3 y de ahí salió el objetivo del 70%. Pero ahora hay variantes más contagiosas y el R puede situarse entre 3 y 5. Una enfermedad más transmisible obliga a vacunar a más gente. Quizá ahora sea necesario el 80% o el 90%, de acuerdo con el investigador Quique Bassat, del Instituto de Salud Global Barcelona. En cambio, enfermedades como el sarampión es aún más contagioso que las nuevas variantes del coronavirus. Tiene R superior a 12 y requiere vacunar a más del 95% de la población para alcanzar la inmunidad de rebaño.

“Lo ideal es vacunar a toda la población susceptible en el tiempo más corto posible para reducir la circulación del virus”, explicó a Infobae la bióloga Alejandra Capozzo, investigadora en enfermedades infecciosas del Conicet y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. “Cuanto más circula, el virus más se replica, y más chances de generar cambios en el genoma. Tal como está la situación actual de la pandemia en cuanto a la marcha de los planes de vacunación, este año no se produciría la inmunidad de rebaño con la vacunación”, sostuvo.

Para Capozzo, hay una gran barrera que puede hacer que el logro de la inmunidad de rebaño no se alcance en 2021 por la vacunación. “No se entendió que la pandemia es un problema mundial. Se lo ataca regionalmente, y eso no sirve. La inmunidad de rebaño no puede ser alcanzada solo por un país, excepto que estén absolutamente bloqueados los movimientos con el extranjero”. La investigadora precisó: “La inmunidad de rebaño que se necesita es a nivel de la población mundial. Si no pensamos de esa forma, pueden surgir variantes que escapen la acción de las vacunas actuales. Por esto, el acceso a las vacunas es clave en todos los países”.

La Argentina atraviesa la segunda ola de COVID-19 y, a pesar de las restricciones en la circulación, la cantidad de casos positivos preocupa. El plan de vacunación empezó en enero, pero siguió lento por la falta de dosis. En los últimos días, el país tuvo el promedio más alto de contagios diarios, después de la India, Brasil y Estados Unidos, según el sitio especializado Our World in Data. Si se toma el promedio de los últimos siete días, de acuerdo a los partes diarios emitidos por el Ministerio de Salud de la Nación, entre el 10 y el 16 de mayo, la cantidad diaria de infectados reportada en la Argentina fue de 22.792, con un promedio de 457 fallecidos. En esta última semana, el país totalizó 159.545 contagios; los Estados Unidos, 232.489; Brasil, 442.453 y la India, 2,3 millones, según Our World in Data.

“Nadie está seguro si todo el mundo no lo está”, ha sido una frase que se ha vuelto popular en estas últimas semanas. Si bien los países desarrollados están más adelantados con la vacunación contra el COVID-19, la protección para sus poblaciones podría verse afectada por la circulación que seguiría en países con menor cobertura.

El concepto de inmunidad de rebaño fue descripto en un libro clásico de 1929: The Principles of Bacteriology and Immunity, de Topley y Wilson. Sostenían que “el rebaño inglés es inmune a la plaga y al tifus, pero solo en tanto los individuos permanezcan dentro del rebaño”. Para la pandemia del coronavirus, se han hecho varias estimaciones.

La epidemióloga Zoë Hyde, bioestadística de la Universidad de Western Australia calculó en The Conversation que para un número básico reproductivo de 2,5 se necesita inmunizar a casi 100% de la población con una vacuna que tenga eficacia de 62%, como la de Oxford/AstraZeneca, pero podría ser suficiente con 63% de cobertura si se usa una con eficacia de 95%, como la de Pfizer/BioNTech.

En tanto, Kamran Kadkhoda, especialista en inmunopatología de la Cleveland Clinic en Estados Unidos, estimó que incluso con un número básico efectivo tan bajo como 0,99 se requiere inmunidad de grupo de 60% a 72% para cortar la cadena de transmisión. Esta estimación implica que de 63% a 76% de la población debería recibir una vacuna con eficacia de 95% o de 84% a 90%.

En los Estados Unidos, que aceleró desde febrero con la vacunación, también se evalúa la posibilidad de tener dificultad para alcanzar la ansiada inmunidad de rebaño por -entre otras razones- actitudes de resistencia de algunas personas que no van a aplicarse las dosis que corresponden. La inmunidad de rebaño en el caso de la infección por el coronavirus se alcanzaría con más del 80% de la población vacunada en los Estados Unidos. Sin embargo, hoy ese porcentaje es considerado casi inalcanzable por los expertos en salud pública e infectología. Incluso, ya reconocen que existe la posibilidad de que el coronavirus siga circulando como lo hace el virus de la gripe durante los inviernos.

Ya el año pasado, el asesor principal en COVID-19 del Presidente de los Estados Unidos, Anthony Fauci había destacado el beneficio de la vacunación para la salud pública debido al potencial que tiene para reducir la propagación. “No sólo es bueno para usted, su familia y su comunidad, sino que tendrá una repercusión muy importante en la dinámica del brote en nuestro país”, había afirmado.

Otro problema es el gran territorio del país del Norte. Aun si a nivel nacional la cobertura de vacunación para COVID-19 llegara al 95%, podría haber pueblos con una cobertura del 70%. Esas diferencias podrían favorecer que la circulación del coronavirus continúe en esos pueblos, que a su vez podrían influir en el rebrotes al estar conectados con otras localidades. Además, como país, los Estados Unidos también tiene conectividad con otras naciones, y las aumentará en tanto bajen las restricciones de viajes. Por eso, especialistas como Natalie E. Dean, bioestadística de la Universidad de Florida, señalan que hay que prestar atención a la salud de la población de otros países. Porque las nuevas variantes que aparezcan también podrían llegar con viajeros a Estados Unidos y contagiar.

Tomado de Infobae

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