Una justicia huérfana y sin estrella

Muchos hablan de percepción, pero la realidad es otra. Durante muchos años, muchos seudos conocedores o llamados expertos han coincidido en la necesidad de que la justicia en Panamá no siga siendo una huérfana sin “estrella”. En campaña electoral hasta los manzanillos de los candidatos hablan de la necesidad de hacer cambios estructurales, pero a pena llegan al poder lo que buscan es ver como “recuperan” lo invertido sin importarles como lo hacen. Han pasado de la discreción al descaro. ¿Actúan así porque saben que aquí no pasa nada? Quizás, ellos piensen eso y el tiempo les ha dado la razón.

Gente buena y con deseo de cambiar la forma de aplicar la justicia salen por la puerta de atrás de las entidades donde son nombrados y otros que pregonaban que tenían más remedios que una botica, voltean la mirada hacia otro lado sin importarles que la ciudadanía solo espera de ellos que actúen en derecho y que al final de su camino laboral dejen una marca de que todavía hay esperanzas de mejores días.  

Sin embargo, la realidad es otra. Cada 5 años se eligen los que van a dirigir el destino del país, pero en vez de traer con ellos soluciones positivas y buenos ejemplos en el uso de los impuestos de los contribuyentes, dejan una marca imborrable de que son más de lo mismo. Es cierto… ¿Pero que podemos esperar de personas que siempre han sido juega vivo y han vivido de la política? Quizás poco, ya que los culpables somos nosotros por elegir a estas personas cuyos padres quizás le enseñaron lo bueno, lo malo y lo feo, pero su reducido razonamiento solo les permitió captar lo malo y lo feo.

Mientras tengamos que lidiar con este tipo de “servidores”, tendremos a personas que son elegidas de a dedo y los encargados de designar a los funcionarios en la esfera judicial para perseguir o aplicar las leyes en los tribunales, seguirán meditando dos y tres veces antes de actuar en derecho, porque no tienen la debida independencia.

Recordemos lo que dijo una vez Paul Auster… “Si la justicia existe, tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justicia”.