La OMS admitió “errores de edición” en los informes sobre los primeros pacientes que contrajeron COVID-19 en China

La Organización Mundial de la Salud (OMS) admitió haber cometido “errores no intencionales” cuando elaboró un informe, junto con China, sobre los primeros casos del nuevo coronavirus. En su próximo informe aclarará que una familia que, en principio, creyó vinculada al mercado de mariscos de Huanan, en Wuhan, donde se inició la transmisión del virus, en realidad no tenía relación. Esto ayudaría a los investigadores a comprender el origen del COVID-19.

Recientemente se detectaron inconsistencias en el perfil del primer paciente infectado de COVID-19, según los datos oficiales, por lo que ahora la OMS está dispuesta a revisar esos informes.

El organismo reveló la próxima publicación de esas aclaraciones al diario The Washington Post. Los expertos de la OMS están cambiando los identificadores de secuencia de virus asociados con tres de los 13 primeros pacientes enumerados en una tabla. La intención es aclarar que el primer grupo familiar no estaba vinculado al mercado de mariscos de Huanan en Wuhan , dijo un portavoz consultado por ese medio.

En su primer informe conjunto realizado por la OMS y China se formuló un mapa de anexos que ubicó el primer caso de COVID-19 en un lado del río Yangtze, cuando el año pasado el gobierno de Wuhan había dicho que el primer paciente vivía al otro lado, en el distrito de Wuchang.

El portavoz de la OMS Tarik Jasarevic dijo a ese medio que no puede declarar sobre los dicho por el gobierno de Wuhan el año pasado en ese sentido, pero consideró poco relevante si el primer paciente de COVID-19 vivía a uno u otro lado del río, ya que “el primer paciente conocido actual probablemente no sea el primer caso”, señaló.

“Todas las secuencias se someterán a una revisión exhaustiva”, dijo. “Es posible que las cifras se hayan actualizado durante el proceso continuo de envío y publicación”.

Además, precisó que las próximas correcciones al primer informe de la OMS y China se realizarán por “errores de edición”, pero aseguró que no afectaron “el proceso de análisis de datos ni las conclusiones”.

La Comisión Nacional de Salud de China y el Centro de Wuhan para el Control y la Prevención de Enfermedades no respondieron a las solicitudes de comentarios del medio acerca de esos “errores” admitidos por la OMS.

La corrección de los datos podrían ayudar a los investigadores a comprender lo que sucedió en Wuhan, punto de inicio de la pandemia de SARS-CoV-2, pero a la vez ese error podría renovar las dudas sobre la complicada búsqueda del origen de la pandemia.

“Necesitamos más explicaciones sobre cuál fue la fuente del error y la información”, dijo Lawrence Gostin, profesor de derecho de la salud global en la Universidad de Georgetown, que también brinda asistencia técnica a la OMS.

“¿Quién cometió los errores? ¿Fue China, fue el equipo, fue la propia OMS?” preguntó. “No hay claridad, y esto alimenta la desconfianza pública de la integridad y el rigor de la investigación de los orígenes”.

La OMS confirmó que el primer caso oficial, el Paciente S01, era un hombre de 41 años, con las secuencias del genoma del virus EPI_ISL_403930, MT019531 y GWHABKH00000001 en varias bases de datos. Pero el informe previo había enumerado una secuencia diferente, perteneciente a un hombre de 61 años. Jasarevic consideró esto como un error de edición.

El portavoz dijo también que la OMS todavía está investigando por qué la base de datos oficial del Centro Nacional de Datos Genómicos de China (NGDC) dice que el Paciente S01 comenzó a mostrar síntomas el 16 de diciembre de 2019, una semana después del inicio del 8 de diciembre registrado en el informe de la OMS.

Esta inconsistencia sobre el Paciente S01 marca la posibilidad de que el primer caso oficial pueda ser una persona diferente. El informe de la OMS menciona a un vendedor de productos del mar en el mercado de Huanan y a otros que comenzaron a presentar síntomas antes del 16 de diciembre.

Sin embargo, la OMS también aclaró que el primer grupo familiar de infecciones en Wuhan no tenía exposición al mercado de mariscos de Huanan, aunque una mujer del grupo había estado en otros mercados. El informe anteriormente brindó datos contradictorios en diferentes secciones sobre los vínculos de la familia con el mercado.

Jasarevic garantizó que las identificaciones de secuencia se corregirán para otros dos pacientes en el informe. S05 era un hombre de 61 años que murió, con secuencia de genoma EPI_ISL_403928, y S11 era una mujer de 52 años con secuencia EPI_ISL_403929, dijo.

“Todas las secuencias se someterán a una revisión exhaustiva”, dijo. “Es posible que las cifras se hayan actualizado durante el proceso continuo de envío y publicación”, consideró.

Existe por otra parte un trabajo clasificado del laboratorio de Wuhan que complica la búsqueda del origen de la pandemia.

Jesse Bloom, biólogo computacional del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, dijo que la OMS debería publicar más datos detrás de las conclusiones del informe conjunto para permitir que científicos externos revisen los resultados.

“Ciertamente, el análisis de los primeros casos es un aspecto clave del informe”, manifestó. “Por lo tanto, sería útil que la mayor parte posible de los datos subyacentes se pusieran a disposición del público”.

Desde que el equipo conjunto de China y especialistas internacionales que se reunió en Wuhan para una misión de una semana, los científicos y los gobiernos extranjeros han planteado dudas sobre si tenían el tiempo o el acceso para hacer un trabajo completo e imparcial.

Después de la publicación del informe, incluso el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó su preocupación por el nivel de transparencia de China y pidió una investigación más exhaustiva.

Una de las dudas es si China tiene en su poder datos adicionales a los cuales los científicos internacionales aún no accedieron y deberían revisar. El informe de esos equipos recomendó revisar las muestras guardadas en bancos de sangre en China y otros países para identificar casos pasados por alto, por ejemplo.

Jasarevic dijo que el equipo internacional está planificando estudios de Fase 2 basados en las recomendaciones del informe, así como recomendaciones adicionales de los estados miembros.

David Fidler, investigador principal de salud global y ciberseguridad del Council on Foreign Relations, dijo que los errores tipográficos y las revisiones no son desconocidos cuando los equipos de expertos reúnen grandes cantidades de datos para los informes.

Pero el hecho de que los errores involucren algunos de los primeros casos conocidos, combinado con lo que está en juego en la búsqueda de orígenes, significa que el informe merece una mirada más detenida.

“Surge preguntas sobre lo que sucedió, ¿cómo se cometió este error en algo de importancia tan crítica?”, admitió. “Desafortunadamente, obtienes preguntas sobre preguntas sobre preguntas”, dijo.

Tomado de Infobae