¿Sin control en el gasto y sin brújula en la reactivación?

En estos momentos hay varios sectores de la economía que están muy incómodos porque la reactivación avanza a paso de tortuga… o no pasa de las palabras.

Producto de esto, el sector hotelero, restaurante y otras actividades comerciales viven el día con día. Es decir, que pilan para obtener algo a diario que les permita cubrir cada quincena sus gastos de operaciones.

A esta triste realidad, se suma lo que viven muchas personas que tenían sus contratos suspendidos, que al regresar a sus puestos de trabajo, ahora tienen que hacer dos, tres y más funciones por un mismo salario.

En contraste… y es de conocimiento público que la actividad laboral en el GOB funcionó a medio palo durante la pandemia, pero el salario les llegaba completo a diferencia de los que trabajaba en la empresa privada.

A este panorama nada alentador, se suma… el de las recaudaciones del GOB, que no están pasando su mejor momento, sin embargo, el presupuesto para el 2022, supera los 25 mil millones de dólares, es decir, más de 900 millones que el presupuesto del 2021. ¿De dónde saldrá el dinero para cubrir todos estos gastos? ¿Más préstamos?

A pesar de todo esto, los gastos en la planilla estatal han ido aumentando de la misma manera que la deuda externa, lo que demuestra que las personas que tienen el control del Estado, solo están gobernando para aquel 33 % que los llevó a dirigir un país, o… ¿llegaron sin tener un rumbo fijo y con el personal no capacitado?… y por si fuera poco, en el  diccionario de estas personas, no está bien definida la diferencia entre prioridad y necesidad.

Esto nos lleva a interpretar, que tampoco es una prioridad para ellos combatir la corrupción, un cáncer que sigue alimentando la desconfianza de la sociedad, que esperan que algún día estás personas que juraron trabajar por el bien de una nación, se enfrenten a una verdadera justicia que los haga pagar con cárcel por todo lo que se apoderaron de manera delictiva.

Muchos nos preguntamos… Si esto sigue así… ¿A dónde vamos a parar?