Allegados al dictador Maduro y la oposición comenzaron en México un diálogo para buscar “una solución pacífica a la crisis en Venezuela”

El gobierno y la oposición de Venezuela comenzaron este viernes en México un nuevo proceso de negociación para poner fin a la aguda crisis política y económica del paíscon la mira puesta en el levantamiento de sanciones y la organización de elecciones presidenciales legítimas.

Delegados del gobierno y de la oposición firmaron un acuerdo que formaliza el inicio de un diálogo para resolver la crisis política y económica del país. El “memorando de entendimiento” fue suscrito por Jorge Rodríguez, a nombre del régimen de Nicolás Maduro, y Gerardo Blayde, por la llamada “Plataforma Unitaria”.

En el documento firmado, ambas delegaciones mostraron su disposición a “acordar las condiciones necesarias para que se lleven a cabo los procesos electorales consagrados en la Constitución con todas las garantías y entendiendo la necesidad de que sean levantadas las sanciones internacionales”.

En tanto, los siete puntos en la agenda son: derechos políticos para todos; garantías electorales para todos y cronograma electoral para elecciones observables; levantamiento de las sanciones y restauración de derecho a activos; respeto al Estado Constitucional de Derecho; convivencia política y social (renuncia a la violencia y reparación de las víctimas de violencia); protección de la economía nacional y medidas de protección social al pueblo venezolano; y garantías de implementación, seguimiento y verificación de lo acordado.

Además, se ha acordado una serie de puntos como “llegar a un acuerdo a través de una negociación intensa”; “nada está acordado hasta que todo lo esté”; cada parte designará nueve miembros”; se abrirá la puerta a “otros actores políticos y sociales”; y la negociación contará con el acompañamiento de Noruega, Países Bajos y Rusia.

Tras los fallidos diálogos de Barbados, en 2019, y República Dominicana, en 2018, la mesa se instaló en el Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México, con la mediación de Noruega y el auspicio del gobierno mexicano.

“México siempre ha sido un país con una tradición de resolución de los conflictos de manera pacífica”, dijo el canciller de México, Marcelo Ebrard durante la conferencia de prensa en la que se dio inicio al diálogo.

Además de Ebrard, en el Museo Nacional de Antropología, en el presídium para el Proceso de Negociación y Diálogos, y Firma de Memorando de Entendimiento de Venezuela se presentaron Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, el representante por Noruega, Dağ Nylander, Gerardo Blyde Pérez, jefe delegación opositora de Venezuela.

“A nombre de la CELAC les deseamos lo mejor”, declaró Ebrard al abrir conferencia.

“Haremos todo lo posible para que estas negociaciones tengan un buen resultado. Sin embargo, sabemos que solo los venezolanos pueden resolverlo”, afirmó Nylander.

“El Gobierno y la Plataforma Unificada tomaron la audaz decisión de iniciar una negociación en búsqueda de una solución pacífica y política a la crisis en Venezuela. Esto merece un apoyo de la comunidad internacional”, agregó el noruego.

En este sentido, recalcó a ambas delegaciones que esperan “que escuchen las preocupaciones de su contraparte, así como las preocupaciones del pueblo venezolano”.

Las delegaciones se volverán a ver el 30 de agosto para discutir una agenda de siete puntos que no prevé la salida del poder de Nicolás Maduro, a quien la oposición acusa de haberse reelegido fraudulentamente en 2018 para un período de seis años.

El jueves, el mandatario advirtió que no cederá a “chantajes ni amenazas” de Estados Unidos, que le exigió “discusiones sinceras” para resolver los problemas de la otrora potencia petrolera.

Washington reconoce como presidente encargado a Juan Guaidó, quien se proclamó como tal en 2019 cuando lideraba el Parlamento, hoy en manos del chavismo. “Venezuela necesita una solución”, escribió este viernes Guaidó en Twitter.

En su intento por asfixiar a Maduro, el ex presidente republicano Donald Trump impuso una batería de sanciones al país -incluido un embargo petrolero-, que el gobierno del demócrata Joe Biden ofrece aliviar si la negociación avanza hacia nuevos comicios.

“El régimen de Maduro puede crear un camino para flexibilizar las sanciones al permitir que los venezolanos participen en elecciones libres”, dijo un vocero del Departamento de Estado previo al diálogo.

Canadá y la Unión Europea también se declaran dispuestas a revisar sus medidas punitivas. Pero Maduro, un ex chofer de autobús de 58 años, insiste en que “Venezuela va al diálogo de México de manera autónoma e independiente y no se somete a chantajes ni amenazas del gobierno de Estados Unidos”.

Elecciones presidenciales

Maduro atribuye la debacle venezolana a las “sanciones criminales”, que según él impiden, entre otra cosas, la compra de suficientes vacunas contra el COVID-19. A raíz de la crisis, cinco millones de venezolanos se han visto forzados a migrar.

Por su parte, la oposición exige un cronograma que conduzca a elecciones presidenciales con garantías, además de la liberación de políticos presos como el ex diputado Freddy Guevara, detenido poco antes de las conversaciones.

Los adversarios de Maduro asisten como una “plataforma unitaria”, intentando superar sus históricas divisiones para enfrentar al chavismo. De hecho, el bloque difiere sobre la posibilidad de participar en los comicios regionales del próximo 21 de noviembre.

Por falta de garantías, en 2018 y 2020 la oposición boicoteó las votaciones presidenciales y parlamentarias, dejando el camino libre al oficialismo que controla todos los poderes del Estado.

“Puede haber una flexibilización de algunas sanciones vinculadas a temas humanitarios” y “ceder en temas como los presos políticos o del reconocimiento institucional de la oposición”, pero Maduro “no está a punto de salir del poder”, estima Luis Vicente León, director de la encuestadora venezolana Datanálisis.

Para Pedro Benítez, analista político y profesor universitario venezolano, las partes pondrían alcanzar acuerdos si admiten que “ninguno de los dos puede aplastar al otro”.

Maduro estará representado por una comitiva encabezada por Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y su hijo y diputado Nicolás Maduro Guerra.

En tanto, la oposición contará con una delegación encabezada por el político y abogado Gerardo Blyde y dirigentes como los exdiputados Julio Borges -representante de Relaciones Exteriores de Guaidó-, Tomás Guanipa y Stalin González.

Tomado de Infobae