¡Basta de aquí no pasa nada!

Mientras a los panameños y no panameños son correteados para que se pongan al día con sus tributos al Estado, hay ‘servidores’ caminando sobre la línea delgada entre lo que se conoce ahora como “conflicto de interés”… que folclóricamente no es otra cosa que corrupción.

Algunos de estos ‘funcionarios’ ven en una tragedia la oportunidad de hacer un “emprendimiento” a sabiendas que deben hacer solo lo que la Ley les permite. Sin embargo, lo hacen. Muchos de ellos piensan que por estar cerca o dentro del círculo “0”, nada se sabrá y que los 5 años de gestión gubernamental son eternos, pero para desgracia de ellos, no es así.

Esta práctica es tan vieja como muchos de los que están hoy en el GOB o estuvieron en administraciones pasadas donde se han dado “hechos” que a manera que se van investigando, terminan en escándalos, que al final y después de tanto “revuelo” y promesas del presidente de turno de castigar a los responsables de manejos irregulares y de garantizar transparencia, terminan en la frase muy popular…”aquí no pasa nada”.

Pero gracias al ‘aquí no pasa nada’, hay servidores que montan sus “emprendimientos” a costilla de la gestión de los recursos del Estado, dizque de manera “discreta”, pero hay otros que lo hacen tan descaradamente que piensan que nadie los está viendo. Ambas conductas son reprochables y reflejan el poco respeto que les tienen a la Ley, ya que la certeza de castigo se ha convertido en una letra muerta.

Es hora de que los hombres y mujeres que están de manera transitoria en las entidades encargadas de investigar y fiscalizar que los ‘servidores’ y cualquier otro individuo, no sigan aprovechándose del erario, se pongan a justificar sus salarios y el que no pueda con sus ‘responsabilidades’, deje el cargo porque no están cumpliendo con la sociedad, ya que por ahora, están demostrando que solo sirven para esperar los 15 y 30.

Ante esto, se necesita que las personas vuelvan a creer en las instituciones, por lo que se requiere de ‘servidores’ honestos, designados por méritos y no porque tienen o tuvieron una militancia política o amiguismo con alguien del oficialismo. En resumida, deben ser personas que tengan la capacidad de razonar de manera independiente y sin influencias que beneficie a una esquina u otra, que les permita velar por los intereses de un pueblo cansado de ver cómo pasan y pasan los escándalos, pero no ven a los responsables desfilando para las cárceles a cumplir sus deudas con la sociedad.