Corrupción y el silencio cómplice

Escuchar que las ‘coimas’ han existido en todos los ‘GOB’ y que esto no lo va a cambiar ni mandrake… es triste, porque hemos asumido como aceptable una conducta que riñe con las buenas costumbres y los principios básicos que deben regir toda sociedad seria. En otras palabras, hemos aceptado que los malos comportamientos sean visto como “buenos”, cuando no debe ser así.

Esto nos recuerda que la esperanza del perdón, alienta al pillo y al ladrón. “Por lo que debemos tener la finalidad del castigo es asegurarse de que el culpable no reincidirá en el delito” … como lo dijo una vez el literato, filósofo, jurista y economista italiano Cesare Beccaria.             

Pero la historia de los últimos 3 GOB, nos ha demostrado en menor o mayor magnitud, que el “delito” si paga o eso es lo que asumen aquellos que se ven involucrados en esas conductas delictivas, que ahora son conocidas como ‘conflictos de intereses’. Sin embargo, como sociedad debemos tener claro… ¿Cuál es el futuro que deseamos para nuestros hijos?

Como país este tipo de ‘situaciones’ no ayuda a su desarrollo, por lo que el asunto se torna más grave cuando se ve que hay poca o nula efectividad en la persecución y aplicación de la Ley contra los corruptos. Con esto se envía un mensaje negativo para las futuras generaciones… en la que es más ‘provechoso’ hacer carrera en las filas de un partido político, que, en un aula de clases, ya que hay más opciones de hacer $$$$ rápido y no precisamente porque se ahorra todo el salario mensual, sino porque ven en el engranaje gubernamental una ‘oportunidad’ de hacer negocios para llenarse los bolsillos, porque la certeza de castigo, se ha convertido en una letra muerta.    

Es oportuno refrescar aquellas palabras John Ruskin, el escritor, crítico de arte, sociólogo, artista y reformador social​ británico, quien dijo que: “adquirir el dinero por malas artes es aún peor, y malgastarlo es lo peor de todo”.  Esto nos recuerda lo precisa que son nuestras autoridades al momento de diferenciar cuando algo es prioritario o una necesidad.   

Ante este panorama triste, solo nos queda reiterar que la complicidad es el acto de ayudar o alentar a otra persona a cometer un delito. Pero para que esto se lleve del papel a la realidad, se necesitan instituciones fortalecidas e integradas por hombres y mujeres honestos que tengan como único norte la aplicación de la Ley en su justa dimensión y de manera equitativa.  

Y aquellos que les gusta el dinero fácil les recordamos… Si no aguantas la prisión, no seas un criminal.