Corrupción, descaro y ‘rumba’ con los impuestos de los contribuyentes

Mientras muchos panameños están sufriendo los efectos negativos de la pandemia y la improvisada administración de la cosa pública, da rabia escuchar o leer que hay ‘servidores’ que hacen fiesta con los impuestos de los contribuyentes.

En las últimas horas se ha escuchado a un HD pedir que le deben dar carro gratis y que los banquetes que se dan los honorables de la Asamblea corren por cuenta del bolsillo del pueblo. Y a otro HD decir que es ‘pobre’. ¿Pobre de qué? ¿De razonamiento?

Lo otro que ha sido tendencia en las redes, fue el tema de los 2 salarios que devengan los alcaldes y representantes de corregimientos.

Lo más triste es que los GOB han pasado y sigue pasando, pero ninguno ha tenido la voluntad para hacer cambios necesarios y justos. Desde llevar a la cárcel al que roba dinero de los contribuyentes hasta quitarle esa doble remuneración al ‘servidor’ que solo trabaja en un lado.

Las instituciones de GOB se han convertido en una agencia de trabajo cada 5 años donde se valora la afiliación política y no la capacidad de la persona para ejercer un trabajo a cabalidad.

Esto nos lleva a refrescar aquellas palabras de Javier Sicilia,  ensayista, novelista, traductor y periodista mexicano… quien atinadamente señaló…“Si no tenemos policías, jueces, abogados, fiscales, honestos, valerosos y eficientes; si se rinden al crimen y a la corrupción, están condenando al país a la ignominia más desesperante y atroz”.

A veces nos preguntamos si algún día Panamá tendrá un presidente honesto y con la voluntad de brindarnos a todos los panameños tener un país donde impere la igual de derechos, que convierta al juega vivo en un mal recuerdo y que nos garantice que hay certeza de castigo al que mete mano siendo un ‘servidor’ o un político que trate de sacarle provecho ‘personal’ a su posición que desempeña.

Esto nos obliga a recordar las palabras de Ibiza Melián,  doctora en Ciencias Sociales y Jurídica, quien dijo que…“El ser humano es un mero mortal con defectos y virtudes, y no adquiere entidad divina por el hecho de desempeñar un cargo público”. Ojalá algunos políticos y ‘servidores’ puedan reflexionar sobre esto y tener claro que la honestidad abre muchas más puertas que la corrupción.