La inmoralidad de los dictadores que controlan Nicaragua

“Hablar de elecciones en Nicaragua, a estas alturas, es una broma”. Sergio Ramírez, ex Vicepresidente de Ortega y Premio Cervantes de Literatura.

El testimonio es desgarrador. Lo cuenta Zoilamérica Ortega Murillo (ahora Narváez): “Fui abusada y violada desde los 11 años. A los 12 años mi madre defendió a su marido y me dijo que no siga dejándome hacer cosas por Daniel. Él es un enfermo, pero vos te aprovechas de ese enfermo”.

El drama de esta niña, que continuó durante su adolescencia y la obligó a fugarse de su casa y exiliarse, demuestra la catadura moral de la pareja que controla la vida y los derechos de casi siete millones de hombres, mujeres y niños de Nicaragua.

Llevan muchos años encarcelando, torturando, violando, asesinando y hambreando a sus compatriotas.

El próximo 7 de noviembre está previsto realizar, en la destruida Patria de Rubén Darío, un simulacro de elección de presidente, vicepresidente y legisladores. Treinta y siete opositores están presos en las mazmorras del régimen o en prisión domiciliaria. Muchos han debido exiliarse, a otros les han quitado la ciudadanía y expulsado del país.

El siniestro matrimonio gobernante controla los tres poderes del Estado y la tenebrosa policía secreta. Inventaron normas penales y electorales, convertidas en leyes por sus eunucos parlamentarios.

Por medio de ellas eliminaron toda posibilidad de alternativas.

Solo permiten competir a candidatos sin posibilidades de ganar y que serán útiles a la ficción de una democracia. Como vienen haciendo Nicolás Maduro y Diosdado Cabello en Venezuela.

Los presos y perseguidos van desde la centroderechista Cristiana Chamorro, quien era precandidata presidencial con posibilidades de éxito, hasta líderes y militantes de la revolución (de la que Ortega participó) que logró derrocar a Anastasio Somoza, otro famoso dictador del siglo pasado.

Entre estos últimos destacan Hugo Torres (comandante Uno), Dora María Téllez (comandante Dos) y Sergio Ramírez, ex vicepresidente y famoso escritor.

Ramírez ha declarado recientemente: “Me han inventado las mismas acusaciones con las que me perseguía Somoza”.

En 2017, cuando recibió el Premio Cervantes, este ex guerrillero sandinista dijo: “Permítanme dedicar este premio a la memoria de los nicaragüenses que en los últimos días han sido asesinados en las calles, por reclamar justicia y democracia, y a los miles de jóvenes que siguen luchando sin más armas que sus ideales, para que Nicaragua vuelva a ser Republica”.

Tomado de Infobae / Por Carlos Ruckauf