El embajador de Estados Unidos en Ecuador aseguró que la crisis carcelaria del país es culpa de la delincuencia transnacional

“La actual situación carcelaria en el Ecuador es causada por la delincuencia transnacional y sus socios locales”, así describió la crisis penitenciaria, el embajador de Estados Unidos en Ecuador, Michael J. Fitzpatrick.

El diplomático estadounidense no se equivoca: Los Choneros son actualmente un brazo armado del Cártel de Sinaloa, mientras las bandas rivales Los Tiguerones, Los Lobos y Los Largartos están ligadas al Cártel de Jalisco Nueva Generación. La disputa entre estas megabandas del crimen organizado transnacional habría desatado los enfrentamientos armados que hasta el momento han dejado alrededor de 240 muertos en las cárceles, desde febrero de 2021.

Las raíces de la violencia remontan a 1998 cuando Jorge Bismark Véliz España, alias Teniente España, fundó la organización criminal Los Choneros. Tras la muerte de Véliz a comienzos de la década de 2010, Jorge Luis Zambrano, alias Rasquiña, asumió el mando de la banda delincuencial. Sin embargo, Rasquiña fue capturado y encarcelado en 2011. El liderazgo de Rasquiña inició una década de transición para Los Choneros.

Originalmente el grupo era un brazo armado de un cártel del narcotráfico colombiano, con control sobre las rutas marítimas del Pacífico hacia México y Estados Unidos. A pesar del arresto de Rasquiña, como de otros de su banda en 2011, y su integración al sistema penitenciario, la organización se convirtió lentamente en un brazo armado del cártel mexicano de Sinaloa.

Rasquiña mantuvo bajo control a la estructura inferior dejada por Véliz e integró a nuevas bandas. Luego consiguió tal notoriedad pública que incluso en 2011 el presidente Rafael Correa ofreció indultar a Los Choneros a cambio de su capitulación.

Guayaquil es hoy el bastión territorial chonero, aunque es también el bastión histórico de Los Lagartos, su principal banda rival, la que está en guerra declarada con Los Choneros por el control de las economías criminales. Estas son las principales pandillas que luchan entre sí para controlar las prisiones del país.

La Penitenciaria del Litoral, escenario de las recientes masacres y donde ocurren los disturbios armados entre pandillas carcelarias, tiene 12 pabellones penitenciarios bajo el liderazgo de distintos cabecillas. En algunos casos, la misma banda mantiene una posición de liderazgo en 2 o 3 pabellones.

Son 7 líderes de las bandas carcelarias dominantes en Ecuador: José Macías alias Fito, de los Choneros; Benjamín Camacho alias Ben-10, de los Chone Killers; Christian Mantilla alias Choclo, de Los Lagartos; Junior Roldán alias Junior, de Los Choneros; William Alcívar alias Negro Willy, de los Tiguerones; Wilmer Chavarría alias Pipo, de Los Lobos; y Carlos Macías, alias El Diablo, de los Latin Kings.

Luego de la muerte de Jorge Luis Zambrano, alias Rasquiña, los actuales líderes de dos facciones choneras, alias Junior y alias Fito, buscan el control de las prisiones con el apoyo del Cártel de Sinaloa. Ambos intentaron ocupar el pabellón 5, que está dominada por una sola organización criminal: Los Fatales. Esto desencadenó una intensa confrontación armada. Inicialmente mataron a algunas personas, pero luego tomaron represalias que dejaron decenas de muertos.

La corrupción amenaza la estabilidad de los países y la seguridad de sus ciudadanos. La corrupción impide el crecimiento económico, debilita los derechos humanos y la democracia, y destruye la confianza en la justicia y otras instituciones públicas. Ningún país puede combatir estos problemas solo; sin embargo, podemos lograr que nuestra gente esté más segura, también podemos promover la transparencia y rendición de cuentas trabajando juntos”, dijo el embajador para declaraciones que recogió El Universo.

Agregó que “también es un claro recordatorio de la importancia que tiene la cooperación multinacional continua en la lucha contra el narcotráfico. Vemos en todo el mundo ejemplos de cómo el crimen organizado transnacional busca corromper resultados judiciales, perjudicar negocios legales y amenazar la vida y la seguridad tanto de los funcionarios gubernamentales como de los ciudadanos por igual”.

Estados Unidos y Ecuador han firmado un acuerdo regional para luchar contra el narcotráfico que tiene como objetivo el intercambio de datos e información lo que les permitirá a las fuerzas militares el trabajo “de forma dinámica, coordinada, planificada y permanente para combatir el tráfico ilícito, apoyar en la asistencia humanitaria, ayuda en casos de desastres naturales y antrópicos, entre otros.

Tomado de Infobae