Video exclusivo: los días de Diego Maradona junto a Mavys Álvarez en Cuba

“Vení que te queremos presentar a Diego Maradona”, le dijo un desconocido a Mavys Álverez. Era el mes de septiembre del año 2000 y la joven de 16 años, nacida en la ciudad de Matanzas, Cuba, se asustó. Por aquellos tiempos, la dictadura de Fidel Castro prohibía terminantemente que los ciudadanos de la isla se relacionaran con los extranjeros y los sancionaba bajo la figura de “asedio de turista”. Sin embargo, Carlos Ferro Viera logró convencerla de ir a conocer al jugador más famoso del mundo, que se había alojado por unos días en un Hotel de Varadero.

A decir verdad, el Diez había ido hasta ese lugar luego de una pelea por celos con su novia desde hacía dos años, Laura Cibilla, quien tras una discusión de pareja había decidido regresar a Buenos Aires. Estaba convencido de que la ex mesera de La Diosa lo había engañado con un animador de ese complejo turístico y le había pedido al empresario platense que lo acompañara hasta allí para constatarlo. Pero, al corroborar que sus sospechas eran infundadas, Maradona se angustió. Es por eso que Ferro Viera pensó que lo mejor era presentarle otra mujer. Y, justo en ese momento, apareció Mavys.

La mujer cubana, que cuando conoció al Diez tenía 16 años, rompió el silencio en los últimos días y se refirió a una etapa muy dura de su vida.

Al verla, Maradona quedó deslumbrado. Y ambos comenzaron una relación que, aunque las leyes cubanas no penaban a pesar de que la joven no hubiera llegado a la mayoría de edad, hoy queda en evidencia que fue abusiva. El jugador se refugiaba con ella en la casa de La Pradera, el centro de rehabilitación al que supuestamente había ido a tratar su adicciones, cada vez que Laura dejaba la isla. Y, tal como Álvarez contó, allí la indujo al consumo de drogas de la misma manera que años atrás lo había hecho con Cibilla.

¿Cómo eran los días de Diego y Mavys en Cuba? Un video exclusivo al que tuvo acceso Infobae muestra distintos momentos compartidos por el jugador y la joven. En una parte, se la puede ver a ella cantando el tema Levantando las manos, de El Símbolo, mientras baila en un cuarto decorado con la bandera argentina. El camarógrafo, en ese caso, era el mismísimo Maradona. En otra toma, el jugador y la joven acomodan la cámara para filmarse en una cama, mientras de fondo se escucha el relato de un partido de fútbol, para luego dar paso a la intimidad.

Después, se puede ver la grabación de otro momento en el que aparece en primer plano Guillermo Coppola, por entonces mánager de Maradona, con el torso desnudo y diciendo unas palabras. “Fueron once días lejos tuyo, Diegote. Once días que sirvieron para que nos organizáramos laboralmente. Pero, fundamentalmente, sirvieron más para que nos extrañáramos. Ydemostrarnos el mutuo amor que nos tenemos”, se lo escucha decir. Y, en ese momento, saca un juguete sexual que tenía escondido detrás de su espalda y simula que se trata de un micrófono.

“¡No te lo había visto! ¿Sabés por qué? Por los pelos blancos tuyos….”, es el comentario de Maradona, que era el encargado de la filmación. Y Coppola continúa con sus palabras: “Este amor que cada vez es más profundo… Pero para eso, Diegote, nos fue bien. Laboralmente, lo que te voy contando poco a poco. Gente que nos respondió, otra que por ahí nos olvidó. Pero lo importante es que seguimos adelante. Tenés una familia de oro, tenés unos huevos que realmente nunca dudé, pero que son más grandes de lo que yo pensaba. Porque hay ‘machos’ y ‘macho menos’. Y nosotros estamos en esa categoría. Buenos, nos despedimos”.

En otra parte del video, se la ve a Mavys sentada en la cama con rostro serio, mientras de fondo suena el tema La Bomba de King África. Diego le acerca y le aleja la cámara mientras ella mira para un costado, visiblemente apesadumbrada y sin emitir ninguna palabra. Más adelante, Maradona aparece probándose el cinturón del ex campeón de boxeo Pablo Chacón, que luego entra en escena. “Este es el cinturón de Diego”, se le escucha decir a Coppola mientras le acerca un botín de fútbol. “Vale diez veces más”, aseguran.

Otros de los momentos registrados por el propio Diego muestra a tres hombres en una habitación. “Acá tenemos al que le prestó la remera Marrone para venir ahora”, dice el jugador, burlándose de la camiseta a rayas que llevaba puesta uno de ellos y haciendo referencia al cómico José Marrone. Luego se ven imágenes de una piscina dentro de la cual Maradona hace ejercicios junto a un entrenandor en plena noche. Y también se ve cómo alguien intenta rehabilitarle la rodilla y cuando él hace un esfuerzo por elongar en el suelo.

Las imágenes que siguen muestran cómo era la habitación de Maradona en La Pradera, mientras suena La quiero a morir, de DLG. “Son lo más”, dice el graffiti escrito con aerosol sobre una pared, en la tiene pegados recortes de notas con fotos de sus hijas Dalma y Gianinna. Y, entre otros mensajes cariñosos, destaca una dedicatoria de la joven con la que compartía esos días que decía: “Hay amor si todas tus pasiones son locas. Yo quisiera ver tu boca y mi boca, en una larga pasión. Te amo, Mavys”.

Más adelante, se puede ver a Diego, cámara en mano, filmándose frente a un espejo. Y luego una toma en la que aparece Mavys posando sonriente junto a una puerta. “Dejá de filmarme, dale”, le dice ella. “¿Dejo de filmar?”, le pregunta el jugador sin poder escucharla debido a la música alta. Pero ella le responde que “no” mientras se acerca al lente.

Todo esto habría ocurrido previo al viaje que Mavys realizó a la Argentina con una autorización firmada por Castro para participar del partido homenaje que se le hizo a Maradona el 10 de noviembre de 2001 en la cancha de Boca. Cabe recordar que, durante ese su estadía en el país, la joven que por entonces tenía 17 años fue sometida a una cirugía estética de busto sin la autorización de sus padres, hecho que hoy se está investigando.

Tomado de Infobae