Descubren que las enfermedades COVID-19 y Alzheimer tienen un factor de riesgo en común

El COVID-19 y la enfermedad de Alzheimer son dos trastornos totalmente diferentes. El primero es causado por la infección por el coronavirus que ha provocado la pandemia actual que ya produjo la muerte de más de 4,8 millones de personas en el mundo. La segunda enfermedad es un trastorno neurológico progresivo que hace que el cerebro se atrofie y que las neuronas mueran. Pese a las diferencias, COVID-19 y Alzheimer tienen algo en común. Investigadores del Reino Unido ahora identificaron un gen que influye tanto en el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer como un cuadro grave de Covid-19.

La investigación fue realizada por un equipo del Colegio Universitario de Londres y otras instituciones del Reino Unido. Sugieren que una variante genética del gen OAS1 aumenta el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer entre un 3 y un 6% en el conjunto de la población, mientras que las variantes relacionadas del mismo gen aumentan también la probabilidad de padecer COVID-19 grave.

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista especializada Brain, y podrían abrir la puerta a nuevos blancos terapéuticos para el desarrollo de fármacos para las dos enfermedades. También podrían servir para el seguimiento de la progresión de las dos enfermedades. Los investigadores sugieren que los tratamientos desarrollados podrían utilizarse para ambas afecciones. Los resultados pueden ser útiles para otras enfermedades infecciosas y demencias relacionadas

Consultado por Infobae, el investigador en neurociencias del Conicet y jefe de neurología cognitiva, neuropsicología y neuropsiquiatría del FLENI, el doctor Ricardo Allegri, comentó sobre el hallazgo: “El estudio publicado en la revista Brain es muy interesante. Describe un factor genético que regula la respuesta inflamatoria en la enfermedad Alzheimer e interviene en la respuesta inflamatoria en el COVID 19″.

El hallazgo “explicaría una mayor tormenta de citoquinas y la mayor severidad y muerte en los pacientes afectados por el coronavirus. También el trabajo contribuye a una mejor comprensión de la fisiopatología de la enfermedad de Alzheimer. En este trastorno también hay una respuesta inflamatoria involucrada. Con los resultados alcanzados, se abre la posibilidad de desarrollar potenciales terapias tanto para Alzheimer como para COVID-19″, sostuvo el doctor Allegri, quien es el presidente del comité científico de la Asociación de Lucha contra el mal de Alzheimer de Argentina (ALMA).

En los últimos años, el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer cambió con la aparición de marcadores asociados a la fisiopatología de la enfermedad. Se presume que la enfermedad comienza con la acumulación de placa amiloide a nivel cerebral, el cual produce disfunción en la conexión entre las neuronas, neurodegeneración y finalmente una declinación cognitiva y funcional. Se considera que esa secuencia de eventos fisiopatológicos comienza hasta 20-25 años antes del comienzo de los primeros síntomas de la enfermedad.

El autor principal del trabajo publicado en Brain, el doctor Dervis Salih, del Instituto de Neurología Queen Square y el Instituto de Investigación de la Demencia del Reino Unido, dentro del Colegio Universitario de Londres, dijo: “Aunque el Alzheimer se caracteriza principalmente por la acumulación dañina de proteína amiloide y ovillos en el cerebro, también existe una amplia inflamación en el cerebro que pone de manifiesto la importancia del sistema inmunitario en el Alzheimer. Hemos descubierto que algunos de los mismos cambios en el sistema inmunitario pueden producirse tanto en la enfermedad de Alzheimer como en el COVID-19″.

El científico agregó: “En los pacientes con infección grave por COVID-19 también puede haber cambios inflamatorios en el cerebro. Aquí hemos identificado un gen que puede contribuir a una respuesta inmunitaria exagerada para aumentar el riesgo tanto de Alzheimer como de Covid-19″.

Para el estudio, el equipo de investigación trató de basarse en su trabajo anterior, que encontró pruebas en un gran conjunto de datos de genomas humanos, para sugerir un vínculo entre el gen OAS1 y la enfermedad de Alzheimer. El gen OAS1 se expresa en la microglía, un tipo de célula inmunitaria que constituye alrededor del 10% de todas las células del cerebro.

Para seguir investigando la relación del gen con el Alzheimer, los investigadores secuenciaron los datos genéticos de 2.547 personas, la mitad de las cuales padecían la enfermedad. Descubrieron que las personas con una variación concreta, llamada “rs1131454″ del gen OAS1, eran más propensas a padecer la enfermedad de Alzheimer. De esta manera, se aumenta el riesgo de base de los portadores de padecerla en un porcentaje estimado del 11 al 22%.

La nueva variante identificada es común, ya que se cree que algo más de la mitad de los europeos la portan, y tiene un mayor impacto en el riesgo de Alzheimer que varios genes de riesgo conocidos. Sus hallazgos añaden el OAS1, un gen antiviral, a una lista de docenas de genes que se sabe que afectan al riesgo de que una persona desarrolle la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores estudiaron cuatro variantes del gen OAS1, que reducen su expresión. Descubrieron que las variantes que aumentan el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer están vinculadas (se heredan juntas) con las variantes de OAS1 que, según se ha descubierto recientemente, aumentan el riesgo de base de necesitar cuidados intensivos para Covid-19 hasta en un 20%.

Como parte de la misma investigación, en células inmunitarias tratadas para imitar los efectos del COVID-19, los investigadores encontraron que el gen controla la cantidad de proteínas proinflamatorias que liberan las células inmunitarias del cuerpo. Descubrieron que las células de la microglía en las que el gen se expresaba más débilmente tenían una respuesta exagerada al daño tisular, y se gatillaba lo que llaman una “tormenta de citoquinas”, que conduce a un estado autoinmune en el que el cuerpo se ataca a sí mismo.

La actividad del gen OAS1 cambia con la edad. Por lo cual, los investigadores consideran que seguir investigando la red genética podría ayudar a entender por qué las personas mayores son más vulnerables al Alzheimer, COVID-19 y otras enfermedades relacionadas.

La estudiante de doctorado y primera autora del trabajo, Naciye Magusali, dijo: “Nuestros hallazgos sugieren que algunas personas pueden tener una mayor susceptibilidad tanto a la enfermedad de Alzheimer como al Covid-19 grave, independientemente de su edad, ya que algunas de nuestras células inmunitarias parecen participar en un mecanismo molecular común en ambas enfermedades”.

La investigación ahora publicada en la revista Brain es parte de un trabajo que los investigadores del Instituto de Investigación de la Demencia del Reino Unido iniciado con el avance de la pandemia. Centraron su atención en la investigación de las consecuencias neurológicas a largo plazo del coronavirus. Mediante el uso de biomarcadores encontrados en la sangre y el líquido que rodea el sistema nervioso central, quieren rastrear la neuroinflamación y las lesiones de las neuronas.

El doctor Salih dijo: “Si pudiéramos desarrollar una forma sencilla de analizar estas variantes genéticas cuando alguien da positivo en la prueba de COVID-19, entonces sería posible identificar quiénes corren mayor riesgo de necesitar cuidados críticos, pero aún queda mucho trabajo por hacer para conseguirlo. Del mismo modo, esperamos que nuestra investigación pueda contribuir al desarrollo de un análisis de sangre para identificar si alguien corre el riesgo de desarrollar Alzheimer antes de que muestre problemas de memoria”.

Además, aclaró: “Seguimos investigando lo que ocurre una vez que esta red inmunitaria se ha activado en respuesta a una infección como el COVID-19, para ver si da lugar a efectos duraderos o vulnerabilidades, o si la comprensión de la respuesta inmunitaria del cerebro al Covid-19, en la que interviene el gen OAS1, puede ayudar a explicar algunos de los efectos neurológicos del Covid-19″. En el estudio participaron investigadores de la Universidad de Nottingham, la Universidad de Cardiff y la Universidad de Nottingham Trent. El trabajo fue financiado por la organización UK Dementia.

Tomado de Infobae