Sin certeza de castigo y los tentáculos del crimen

Antes era muy normal pensar que la violencia solo tocaba las puertas de los barrios humildes de Panamá y rara vez a las personas acomodadas, pero todo ha cambiado en un abrir y cerrar de ojos. Ahora, vemos con tristeza que la falta de acción y verdaderas estrategias ha permitido que la delincuencia tenga como nuevo escenario las entidades gubernamentales.

Decimos esto porque en menos de un año, dos ejecuciones ligadas al crimen organizado y que se registraron en lugares concurridos, las víctimas tenían conexiones, amistades con funcionarios con influencia política o trabajaban en entidades municipales o en la Asamblea. Es decir, los tentáculos del crimen se expanden como un cáncer ante la mirada cómplice de las autoridades.

Esto nos obliga a preguntarnos ¿Es casualidad que el Tío Sam haya habilitado un correo caliente para denunciar la corrupción? ¿Cuántos casos de corrupción denunciados en los últimos meses han llegado a audiencia? ¿Podemos confiar en las entidades que tienen por responsabilidad perseguir el delito y en aquellas que deben aplicar las leyes para tener justicia?

A todo esto debemos sumarle la postura de las autoridades quienes aseguran que los hechos violentos a plena luz del día y en sitios públicos, son percepción, aislados o exageración.

De acuerdo con estadísticas de las autoridades, los homicidios han ido en aumento. De enero a septiembre de 2019 se registraron 321; para la misma fecha, pero en el 2020, 384 personas perdieron la vida por hechos violentos y en el 2021, 410 (faltan los homicidios de las últimas horas).

Solo nos resta decirles a los ‘servidores’ que se han convertido en cómplices del crimen y que solo sirven para esperar los 15 y 30, por favor dejen de mentir porque están acabando con la poca esperanza de que algún día podamos decir que sí hay certeza de castigo y que todos tengamos la oportunidad de gritar con libertad y confianza que el CRIMEN NO PAGA.

Lastimosamente vamos en camino a lo que dijo una vez el escritor y político irlandés, Edmund Burke… «Para que el mal triunfe, solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada».

Pero..¿Tenemos a los hombres y mujeres buenos en los puestos claves de la administración de justicia?