Crean un culto en Japón para faltar al trabajo por razones religiosas

La sobrecarga de trabajo que existe en Japón es uno de los mayores retos a los que se enfrenta el país. El problema es tan grave que cada año mueren entre mil y dos mil personas sanas por la excesiva carga laboral continua y sin descanso, lo que ya se conoce en el país nipón como Karoshi.

No obstante, a pesar de esta situación extrema que viven miles de empleados en Japón, ni las empresas ni el gobierno han sabido/podido/querido -elija su propia aventura- detenerla.

Por eso mismo, ante la falta de ayuda para evitar el estrés, los suicidios y las muertes por exceso de trabajo, un hombre encontró una solución muy convincente para escaquearse unos días de su empleo y poder descansar con fines justificados.

El hombre se llama Motohiro Hisano y su idea aunque puede parecer un disparate, en realidad, además de es genial, es perfectamente legal: creó un culto.

El mantra de Hisano es: «Las ‘razones religiosas’ son las razones más poderosas en el mundo de las razones» para evitar ir a trabajar.

«Mientras se garantice la libertad religiosa de cada persona, la ‘razón religiosa’ funciona realmente bien. Especialmente en Japón, el efecto es muy fuerte, para bien o para mal, y tiene el potencial de contrarrestar cualquier irracionalidad», explica Hisano.

«Las empresas que no respetan los derechos son la raíz de todos los males, así que tómate todas las vacaciones pagadas» , agrega el ahora líder religioso.

Para entrar oficialmente en esta religión solo hay que seguir la cuenta de Twitter «free lance god (el dios libre de responsabilidades)».

Los fieles no tienen ninguna obligación de gastar dinero y ni siquiera a seguir todas sus reglas, tal y como detalla en la página web oficial.

El culto, explicó Hisano, está inspirado en la religión que adora al Monstruo Espagueti Volador, una religión paródica creada a finales de 2005 como protesta social en Estados Unidos para oponerse a la enseñanza en las escuelas de las tesis alternativas a la teoría de la evolución.

El nuevo culto ya cuenta con más de 11.000 seguidores que quieren dar un respiro al ritmo frenético de trabajo que viven en Japón. Aunque el objetivo está centrado en el ambiente laboral, las “razones religiosas” pueden usarse en cualquier ámbito de la vida, según señala Hisano.

Tomado de La Vanguardia