¡Corrupción-Crimen Organizado-complicidad estatal!

Desde 1990 a la fecha, todos los GOB en Panamá, unos en menor o mayor grado, tienen la responsabilidad por la poca credibilidad que tiene la justicia, los estamentos y en aquellos cuya misión es perseguir el delito.

Gracias a esta decidía la corrupción ha ganado tanto terreno como el narcotráfico en nuestra sociedad. La única diferencia, es que los decomisos se han multiplicado y quien los transportan van a parar a la cárcel o a una tumba, pero el que roba o usa su posición en el GOB para coimear, tienen más opciones de vivir y gozar lo que se robó, que aquel que fue atrapado moviendo un cargamento de drogas o por ser testaferro de alguna organización criminal.

Gracias a eso, hoy tenemos jueces y fiscales que son designados a punta de a ‘dedo’ y ningún GOB les ha importado darles a estos servidores la oportunidad de gozar de independencia y transparencia al cumplir con su trabajo.

Esto nos obliga a preguntarnos… ¿Qué país queremos dejarle a nuestros hijos e hijas?

El descaro y las sinvergüenzuras se ha convertido en la tarjeta de presentación de muchos políticos, pero los únicos culpables somos nosotros porque elegimos a este tipo de personas, ya que lo hacemos pensando cómo nos van a beneficiar y no en qué pueden ellos (los políticos) ayudar a mejorar la calidad de vida, salud o educación de aquellos que votaron por él o ella. 

La corrupción es una acción deshonesta que destruye la confianza del pueblo en las personas, bancos o políticos.  La palabra corrupción viene del latín – com, que significa «con, juntos,» y rumpere, que significa «romper».  La corrupción rompe tu honradez, tu buena reputación con otros. Cuando corrompes algo que es puro o honesto, le quitas esas cualidades.  

Esto nos lleva a reflexionar lo que dijo una vez el periodista, activista, ensayista y escritor mexicano, Javier Sicilia… “Si no tenemos policías, jueces, abogados, fiscales, honestos, valerosos y eficientes; si se rinden al crimen y a la corrupción, están condenando al país a la ignominia más desesperante y atroz”.