Influencer envasa sus flatulencias y gana miles de dólares a la semana por venderlas

Las celebridades son unas expertas a la hora de vender las cosas más inesperadasNoah Cyrus comercializó un tarro con sus lágrimas que costaba $12,000 dólares para promocionar su EP ‘Good Cry’ y alguien estuvo dispuesto a pagar $3,000 dólares por una bolsa de aire de uno de los conciertos de Kanye West.

Ahora, una influencer llamada Stephanie Matto, también conocida por su participación en el reality ’90 Day Fiancé’, dice que ha estado ganando miles de dólares con un negocio poco convencional: vendiendo frascos de sus flatulencias en la plataforma Unfiltrd.

En los últimos meses, ella descubrió un nuevo mercado en la venta de flatulencias envasadas que ha llegado a vender por hasta $1,000 dólares cada una a completos desconocidos.

“A lo largo de los años, he recibido unos cuantos mensajes de hombres y mujeres que querían comprar mis sujetadores usados, bragas, pelo, agua de baño, etcétera. Pensé que los pedos eran un nicho importante, pero también algo divertido, extravagante y diferente. Es casi como un artículo novedoso”, comentó en una entrevista a Buzzfeed.

Incluso, el proceso para enlatar sus gases quedó documentado en un video de TikTok en el que Stephanie explica que acostumbra a comer alimentos típicamente asociados con tener gases como frijoles y barras de fibra o un yogur antes de preparar los tarros para sus clientes, a los que añade pequeños pétalos de flores para fijar el aroma y una nota personalizada.

“Mientras espero que se desarrollen esos pedos, me gusta leer, soy muy inteligente, me gusta leer, y luego, cuando estoy lista para empezar, ya sabes, hago mi trabajo”, detalló.

Actualmente los ofrece con un 50% de descuento y habrá promociones y ventas adicionales durante las vacaciones donde los venderá a un precio aún más bajo.

Si bien suena como dinero fácil, Stephanie dice que recientemente comió demasiadas barras de fibra y casi la envió a la sala de emergencias; sin embargo, ​​mantendrá su negocio mientras se sienta capaz y los cheques sigan llegando.

“Algunas personas piensan que es una locura, pero escucha, la gente está dispuesta a pagar ese precio. Así que no creo que sea tan loco”, concluyó.

Tomado de eldiariony.com