El multimillonario ruso dueño de supermercados DIA dice que vive casi como un preso y lamenta no poder salir a comer afuera

El oligarca ruso Mikhail Fridman, cuyo grupo inversor controla a la cadena de supermercados española DIA y al banco privado más grande de Rusia, dijo en una entrevista que vive “prácticamente en arresto domiciliario” debido a las sanciones que se le han impuesto. El multimillonario que reside en Londres desde 2015 tuvo que ceder su puesto en el directorio del holding LetterOne es uno más de los varios magnates que fueron blanco de todo tipo de sanciones por parte de Occidente en un intento por ahogar al gobierno de Vladímir Putin a través de sus aliados más cercanos.

Sin acceso a sus cuentas bancarias ni a sus tarjetas de crédito, Fridman es uno de los oligarcas que más dan a conocer sobre sus limitaciones cotidianas desde que empezó la invasión de Rusia a Ucrania. Sancionado por el Reino Unido y la Unión Europea y ni siquiera puede acceder a un cajero automático, según sus propias palabras.

“Las autoridades de Gran Bretaña tienen que asignarme una cierta cantidad para que pueda tomar taxis y comprar comida, pero será una cantidad muy limitada si se tiene en cuenta el costa de la vida en Londres”, dijo en una entrevista a el diario El País. El patrimonio neto de Fridman está estimado en USD 10.400 millones, según datos de la agencia internacional Bloomberg.

Más temprano en marzo, el dueño de Supermercados DIA dijo que presentó una solicitud al Gobierno para poder acceder a unos USD 3.275 dólares al mes para poder afrontar sus gastos cotidianos. La solicitud, hasta ahora, no fue aprobada. Y aún si se la garantizaran consideró que la suma puede no ser suficiente como “para llevar una vida normal sin excesos”.

No puedo ni llevar a nadie a un restaurante. Tengo que comer en casa y estoy prácticamente en arresto domiciliario”, dijo al diario español.

El arresto domiciliario de Fridman es muy particular. Lo pasa en la finca “Athlone House”, una finca de dos hectáreas y estilo victoriano que compró en 2016 por USD 85 millones.

Fridman dijo que no sabe si podrá quedarse con la mansión. “No está claro si podré seguir viviendo en Londres o si me veré obligado a irme, cosa que ahora mismo no puedo hacer y no quiero por muchas razones”, dijo.

Cuando Bruselas incluyó al dueño de DIA en su lista de empresarios señalados por sus presuntos vínculos con Putin, el oligarca renunció a todos sus cargos, tanto en sus propias empresas como en organizaciones culturales. Esto incluye el consejo de administración de la empresa de inversiones LetterOne, así como el consejo de supervisión del Centro Conmemorativo del Holocausto Babi Yar, un proyecto que se lanzó en octubre de 2021 con la presencia del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy. El monumento se encuentra en un lugar cercano a Kiev donde las fuerzas nazis de ocupación exterminaron a casi 100.000 judíos entre 1941 y 1943.

En esa línea, Fridman consideró injustas a las sanciones impuestas a los empresarios y una “idiotez” creer que los oligarcas pueden obligar al presidente ruso Putin a poner fin a la guerra de Ucrania.

“Llevo ocho años en Londres, llevo invertidos miles de millones de dólares en Gran Bretaña y otros países europeos, y la respuesta a esto es que me embargan todo y me echan”, se lamentó.

Admitió, si, que algunas sanciones económicas pueden ser eficaces porque ejercen presión sobre la economía rusa y, en consecuencia, influyen en la opinión de los dirigentes nacionales. Pero sostuvo que “las sanciones contra los empresarios privados no tienen sentido, porque la mayoría de ellos han construido su negocio a base de talento, esfuerzo y cualificación personal”, agregó.

“Las cosas no irán mejor para Occidente si obliga a muchos empresarios brillantes e interesantes a irse a Rusia, en lugar de integrarlos más e intentar que se posicionen, aunque es obvio que la empresa privada tiene cero influencia sobre Putin”, dijo.

Tomado de Infobae