¿Terreno fértil para narcos y corruptos?#Panamá

El crimen organizado sigue galopando en el país y a través de los últimos 15 años se ha propagado como hierba mala. 

Por un lado, aprovechando la ausencia de una verdadera legislación que castigue de manera ejemplar a todas aquellas personas que forman parte de estas organizaciones criminales. 

Y por el otro lado, la complicidad descarada de personas que laboran en las entidades encargadas de investigar y aplicar la Ley a estas agrupaciones y a todo aquel que violente la paz y tranquilidad. 

Cuando se escucha del desmantelamiento de grupos de narcos, ya no es raro que nos enteremos que entre los detenidos o salpicados hay miembros de estamentos de seguridad y hasta personas allegada a magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Lo raro es que no estén involucrados. 

Como país nos debe dar vergüenza que no podamos aplicar la Ley y que otras naciones amigas tengan que hacer el trabajo que por mandato constitucional les corresponde a nuestros tribunales.

Actualmente estamos viviendo en un país golpeado por los efectos de una pandemia, donde no hay trabajo, las recaudaciones tributarias han bajado, pero el gasto en planilla del actual Gob va en aumento como la espuma de la cerveza, el trabajo informal subió y las nuevas cotizaciones a la Caja no son las mejores, en el horizonte no se ve la reactivación anunciada hace rato, y para completar cada día la deuda externa del país se multiplica porque los estrategas de las finanzas solo saben pedir prestado a las financieras internacionales.

Estamos ante un panorama nada alentador, pero de nosotros va a depender que las próximas autoridades sean personas que verdaderamente piensan en el crecimiento del país y no el de su cuenta personal en los bancos. 

Aprendamos a ser más críticos con aquellos que cada 5 años llegan a nuestros barrios a pedir votos y a cargar niños o barrer la vereda… y no olvidemos que el papel aguanta todo lo que le escriban y si el hablar costara plata muchos políticos estarían en la bancarrota.