Tras un polémico fallo, recuperó la libertad Jorge Glas, el ex vicepresidente de Rafael Correa condenado por corrupción

El ex vicepresidente Jorge Glas recuperó su libertad en medio de un cuestionado proceso. Glas, que fue vicepresidente de Rafael Correa y de Lenín Moreno, fue sentenciado por asociación ilícita, cohecho y peculado. Sin embargo, un juez aceptó un pedido de habeas corpus, lo que permitió que el político correísta abandone la cárcel en la que ha permanecido por más de cuatro años. Aunque la decisión jurídica será apelada por el gobierno de Guillermo Lasso.

Cuando Jorge Glas abandonó la cárcel de Latacunga lucía un traje azul, tenía gafas oscuras y un arete. Salió sonriente y saludó a los simpatizantes correístas que estaban en el exterior de la prisión esperando su llegada. Glas, que no dio declaraciones a la prensa, se embarcó enseguida en el vehículo que lo llevó en una caravana hacia Guayaquil. La imagen de Glas dista de lo que su defensa argumentó para que se le conceda el habeas corpus. Según la defensa de Glas, la salud del ex vicepresidente estaba deteriorada e incluso ideas suicidas habrían cruzado por su cabeza. Pero el Glas que salió de la cárcel lucía más como un político en campaña que como un preso deteriorado que busca descansar y recuperarse.

Después de recuperar su libertad, Jorge Glas recorrió más de 300 kilómetros para llegar a Guayaquil y ser recibido por una multitud que lo aclamaba.

Los cuestionamientos

El último sábado, un juez de la Unidad Multicompetente de la parroquia Manglaralto, provincia de Santa Elena, concedió un recurso de habeas corpus a favor de Glas. Este es uno de los siete distintos recursos presentados para que el ex vicepresidente recuperara su libertad. Sin embargo, la decisión del juez ha sido cuestionada, principalmente por la competencia territorial del juez y porque Glas tiene dos sentencias ejecutoriadas, es decir que pasaron por todas las instancias judiciales y su culpabilidad fue ratificada por varios jueces.

El habeas corpus es una acción que devuelve la libertad a una persona que esté presa de manera arbitraria, ilegal o ilegítima y cuando se busque preservar la vida e integridad física del reo. Este fue el tercer habeas corpus presentado por la defensa de Glas.

Sobre la competencia territorial, la ley de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional especifica que la acción debe ser conocida y resuelta por un juez del lugar donde esté el recluso, pero Manglaralto, donde el juez resolvió a favor de Glas, está a casi 500 kilómetros de la cárcel de Latacunga, donde el ex vicepresidente cumplía la sentencia. Esta resolución fue posible porque en 2021, la Corte Constitucional modificó las disposiciones de la ley y decidió que “los jueces competentes son los de garantías penitenciarias, así como los jueces y juezas de garantías penales y multicompetentes”, lo que utilizó la defensa de Glas para solicitar la acción en Manglaralto.

Además, Jorge Glas tiene dos sentencias ejecutoriadas y una en apelación, es decir que no fue detenido de forma arbitraria, ilegal o ilegítima. Por eso, su defensa aseguró que la salud del ex vicepresidente estaba en riesgo. No obstante, “ahora cualquier privado de libertad que esté cumpliendo condena ejecutoriada puede acogerse a esta figura indicando que hay daño a su salud, que no accede a alimentación y que eso significa un trato inhumano, degradante, y que por lo tanto haya una privación arbitraria de la libertad”, explicó a Primicias el abogado constitucionalista Ismael Quintana.

Aunque un juez haya aceptado la acción de habeas corpus a favor de Glas esto no significa que sus penas hayan sido olvidadas, perdonadas o que se haya ratificado su inocencia. El ex vicepresidente sigue siendo culpable.

La posición oficial y el pacto

La administración de Guillermo Lasso ha anunciado que apelará la decisión del juez, pero que respeta la independencia de funciones, por lo que se emitió la boleta de excarcelación del ex vicepresidente, lo que permitió que abandonara la cárcel la mañana del último domingo.

El ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, en un mensaje oficial indicó que “el Gobierno rechaza categóricamente la decisión del juez en el caso Glas”. Además, señaló que el “Ecuador no puede estar siempre entre la democracia y la barbarie, entre el odio y el progreso, tiene que optar por la democracia y tiene que concentrarse en lograr el progreso para todos”.

A pesar de esas declaraciones, que concuerdan con los comunicados oficiales emitidos por la Presidencia de la República, en la opinión pública se ha cuestionado al Guillermo de Lasso y se lo ha acusado de pactar con el correísmo a cambio de gobernabilidad y de que las leyes que proponga el Ejecutivo puedan aprobarse en la Legislatura, donde el correísmo tiene el mayor número de legisladores.

El Partido Social Cristiano emitió un comunicado donde repudia el “indiscutible pacto entre el Presidente Guillermo Lasso y el ex Presidente Rafael Correa”, según publicaron en sus redes sociales. Los socialcristianos acusan a Lasso de haber pactado con Correa para imponer impuestos –en referencia a la ley tributaria que se aprobó por el ministerio de la ley por la abstención de la bancada correísta–, para aprobar las aministías para los acusados de terrorismo y otros crímenes en las protestas de octubre de 2019 –donde se amnistió a líderes del correísmo–, para que se interpongan medidas cautelares que permitan que la presidenta de la Asamblea Nacional continué en el cargo, y para conceder la libertad a Glas a través del cuestionado habeas corpus.

Por su parte, el partido oficialista CREO también emitió un comunicado acusando de un pacto entre los socialcristianos y los correístas. Según el partido de Guillermo Lasso, hay un acuerdo entre esos partidos y es evidente porque sus bancadas votan juntas en el legislativo. Además, los acusan de ser los autores de la libertad de Glas: “Ahora a través de un oscuro proceder de un juez de Manglaralto, permite que Glas salga de la cárcel con artimañas destinadas a mantener la impunidad y crear indignación en todo el Ecuador para seguir generando desestabilización”.

Las sentencias

Jorge Glas, de 52 años, fue sentenciado a seis años de cárcel por asociación ilícitaEl ex vicepresidente recibió USD 13,5 millones de sobornos de Odebrecht para adjudicarles contratos entre 2010 y 2012. Sobre Glas pesa una sentencia de 8 años de cárcel por el Caso Sobornos 2012- 2016, por el que también sentenciaron a Rafael Correa. Glas fue declarado culpable por cohecho, pues mientras era Vicepresidente y estaba a cargo de los sectores estratégicos, las entidades de las que estuvo a cargo participaron en una trama de sobornos cuya finalidad era financiar a Alianza PAIS, el extinto partido de Correa.

Actualmente, la defensa de Glas apela la sentencia de 8 años por el delito de peculado en el caso Singue, un bloque petrolero cuya adjudicación causó un perjuicio millonario para el Estado. Glas fue miembro del Comité de Licitación Hidrocarburífera que se encargó de la negociación.

La versión correísta de las sentencias en contra de Glas en estos casos es que el ex vicepresidente es un preso político. El ex presidente Rafael Correa ha calificado a Glas como un héroe y, durante las últimas horas, se ha dedicado a refutar cualquier cuestionamiento ante la libertad de Glas, a través de su cuenta de Twitter.

Tomado de Infobae