El Papa Francisco acusó a los medios de comunicación de caer en la coprofilia

Coprofilia. De acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, la palabra define la “atracción fetichista por los excrementos. En una búsqueda rápida por la web también se puede encontrar: “En psicología, placer experimentado al manipular, tocar u oler los excrementos”. Y en Wikipedia: “Atracción hacia el oler, saborear, tocar o ver el acto de defecar como un medio de excitación y placer sexuales. Esta actividad erótica se puede practicar individual o colectivamente”. Coprofiliafue la palabra que eligió el papa Francisco para describir uno de los cuatro pecados en los que, a su juicio, suelen caer los medios de comunicación. Lo hizo en una carta personal que el sumo pontífice le envió a Gustavo Sylvestre, un reconocido periodista de radio y televisión con quien mantiene un antiguo vínculo de amistad, desde sus tiempos de arzobispo de Buenos Aires.

La carta fue una respuesta a otra que, semanas atrás, le había remitido el periodista en medio de la sorpresa mundial y las críticas que habían surgido en medios internacionales contra su figura por un tuit que publicó en sus redes sociales sobre la invasión de Rusia a Ucrania. “Hay que llorar sobre las tumbas. ¿No nos importa la juventud? Me adolora lo que sucede hoy. No aprendemos. Que el Señor tenga piedad de nosotros, de todos nosotros. ¡Todos somos culpables! #Paz #Ucrania”, escribió Francisco en Twitter. El mensaje generó una enorme conmoción y repercusiones, debido a que evitaba mencionar a Rusia y a Vladimir Putin como los culpables, con nombre propio, de los asesinatos, la destrucción, el robo, violaciones de mujeres y abusos cometidos en territorio ucraniano.

Luego de este desafortunado tuit -publicado por los que gestionan las redes sociales vaticanas- el papa Francisco se mostró públicamente con una bandera de Ucrania, la besó y condenó el horror y las atrocidades cometidas en Bucha. Pero mantuvo su decisión de no pronunciar el nombre “Putin” y, de allí, que las críticas publicadas en los medios de comunicación no cesaran e incluso subieran de tono.

En medio de esa controversia, la Conferencia Episcopal Argentina emitió una declaración de apoyo al sumo pontífice y de defensa de su figura. El encargado de expresar la posición de la Iglesia fue el obispo de 9 de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi: “Desconozco las extrañas razones, intereses o prejuicios por los cuales gran parte de los medios de comunicación ha hecho foco en las afirmaciones o los silencios del Papa en torno a la guerra en Ucrania. ¡En algún caso hasta lo señalan cómplice de los crímenes y atrocidades que allí se están cometiendo! Lo cierto es que, en cada una de sus intervenciones sobre el tema, el Santo Padre ha sido meridianamente claro y no se anduvo con eufemismos: “crimen”, “atrocidad”, “barbaridad”, “sacrilegio” son palabras contundentes. Llegan a la mente y el corazón de las mayorías mucho más que cierto lenguaje alambicado y tendencioso de tantos “opinólogos” del momento. Otro tema es que tales opiniones y condenas del Santo Padre sean silenciadas, sesgadas o manipuladas”, expresó.

En este contexto, es que se produjo el intercambio de cartas entre el periodista argentino Gustavo Sylvestre y Francisco en donde el Papa transmitió una dura crítica al modo en que los medios de comunicación abordan su tarea. Ambos tienen un vínculo que se remonta a la época en la que el entonces Jorge Bergoglio caminaba las calles de la ciudad de Buenos Aires en su condición de arzobispo y cardenal primado de Argentina.

En la carta, el Papa se refiere a la polémica en torno a su posición sobre la invasión de Rusia a Ucrania, pero también habla sobre la Argentina, sobre la siempre postergada visita al país y revela un desconocido episodio: “la fallida visita de noviembre de 2017″. Pero la polémica se centró en torno a los medios y su abordaje de las noticias: “Siempre en esas informaciones se encuentran algunos de los pecados en los que suelen caer los periodistas: desinformación, calumnias, difamación, coprofilia. Y según me dicen a algunos autores de artículos les pagan para esto. ¡Triste! Una vocación tan noble como la de comunicar ensuciada de esta manera”, escribió el sucesor de Pedro en la carta personal que el periodista difundió en su programa de televisión y en el sitio gustavosylvestre.com.

La desinformación, las calumnias, la difamación y la coprofilia son los cuatro pecados que menciona el Papa como desvíos de la acción virtuosa que, a su juicio, deberían cumplir los medios de comunicación y los periodistas. Coprofilia es una palabra que el sumo pontífice viene pronunciando desde antes de su llegada al trono de Pedro. Según le transmitió al propio Gustavo Sylvestre, la primera vez que la usó fue en el Hotel Nogaró, del centro porteño, en el año 2000.

La visita a la Argentina

Más allá de su embestida contra los medios de comunicación, Bergoglio también le transmitió al periodista el esquivo sueño de poder visitar su país. “Ciertamente que me gustaría visitar la Argentina, sobre todo cuando recuerdo la fallida visita de noviembre de 2017, que ante las elecciones en Chile hubo que dejar de lado Argentina y Uruguay (porque por las elecciones chilenas se pasaron a enero de 2018, y en Argentina en enero no encuentro ni al gato, excepto a vos). Dios dirá cuándo podré hacer este viaje”, expresó en la carta.

Tomado de Infobae