El narco de México instaló centro de operaciones desde Colombia

La captura de Brian Donaciano Olguín Verdugo, conocido en el mundo del narcotráfico como “Pitt”, el pasado 8 de abril, destapó más que una simple aprehensión, sino dejó al desnudo lo que se dibuja como una estructura red del crimen organizado mexicano en Colombia.

Las primeras informaciones indican que la persona capturada sería el emisario en Colombia de Ismael Mario Zambada, alias Mayo Zambada, que según las autoridades mexicanas es el sucesor de Joaquín “Chapo” Guzmán.

Para nadie es un secreto que el crimen organizado de México tiene vínculos con sus pares colombianos, sin embargo, analistas aseguran que esta captura va más allá de la intermediación para negociar la compra de drogas.

Según datos de InSight Crime, el director de la Policía Nacional de Colombia, Jorge Luis Vargas, describió a Olguín como el “principal enlace” del Cartel de Sinaloa con las disidencias de las desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que operan en los departamentos de Cauca, Valle del Cauca y Nariño.

Vargas vinculó a Olguín específicamente con los frentes disidentes Dagoberto Ramos, Jaime Martínez y Carlos Patiño, al mando de Miguel Botache Santillana, alias “Gentil Duarte”, y Néstor Gregorio Vera Fernández, alias “Iván Mordisco”.

A decir por el periodista e investigador Gabrielle Gorder, la captura del presunto traficante sinaloense también llama la atención por denuncias de autoridades, centros de pensamiento, periodistas y residentes locales sobre la creciente presencia de cárteles mexicanos en Colombia.

Incluso, se estima la presencia de intermediarios de carteles mexicanos en 11 de los 32 departamentos de Colombia, incluso en los límites con Venezuela.

Más aún, cada vez se conocen denuncias que señalan la influencia mexicana en el departamento del Valle del Cauca, lo que hace suponer una red del narco mexicano, pero en Sudamérica.

Tal afirmación parece tener solidez tras las palabras del concejal de Cali, Roberto Rodríguez, quien declaró que existen motivos para creer que hay actores mexicanos implicados en la siembra de coca, materia prima de la cocaína.

Rodríguez hizo énfasis en que Olguín era solo uno de muchos miembros de carteles mexicanos que viven en Cali, y que su captura pone de relieve la necesidad de mayores controles en los aeropuertos por los que esas personas ingresan a Colombia, así como medidas contundentes contra el lavado de dinero y la compra de grandes propiedades y autos de lujo.

La DEA y la Policía Antinarcóticos pudieron documentar las negociaciones que estaba adelantando para enviar embarques de cocaína por Centroamérica con destino final a Estados Unidos. Parte de su misión en Colombia era garantizar la pureza del alcaloide y definir si pagaba los alijos en efectivo o con armas.

“Pitt” ostenta tal poder en México que les dijo a los uniformados colombianos que lo capturaron, que si estuviera en su país, un escuadrón armado lo habría liberado en segundos. Y les ofreció un soborno de mil millones de pesos si lo dejaban en libertad.

Así lo confirmó el propio general Vargas, quien no dudó en calificar este operativo de captura como uno de los golpes más importantes al narcotráfico: “Creemos que este resultado es el más importante en términos de capturas de los delegados de carteles de México que vienen a delinquir con narcotráfico de las FARC en el Cauca”.

Y aunque sus escoltas mexicanos estaban en la zona, vigilando movimientos extraños de la Policía en el sector, no alcanzaron a reaccionar.

Tomado de https://laopinion.com/