Suspenden ejecución por inyección letal de preso en Tennessee justo cuando le estaban dando la comunión

El gobernador de Tennessee, Bill Lee, suspendió este jueves la ejecución Oscar Franklin Smith mediante inyección letal solo una hora antes de que se supone que iniciara el proceso.

En una declaración a eso de las 5:42 p.m., el gobernador citó una revisión de la preparación de la inyección letal como razón para detener el procedimiento.

El aviso no incluye más detalles sobre la naturaleza del problema.

Con esta interrupción, la ejecución no se realizaría hasta el 1 de junio o hasta que la Corte Suprema establezca una nueva fecha.

Smith, un episcopaliano, estaba en medio del proceso de comunicación con un asesor espiritual, cuando su abogada Amy Harwell avisó de la suspensión.

A raíz de la decisión, Smith fue sacado de la zona de vigilancia de ejecución y lo devolvieron a su celda.

“Fue obvio, simplemente un alivio físico que lo inundó”, indicó Harwell a The Tennessean sobre el sentir de su cliente. “El le estaba agradeciendo a Dios que esto se detuvo por ahora”, añadió la portavoz.

Kelley Henry, otra abogada de la oficina del defensor público federal, pidió una revisión independiente de lo que ocurrió.

“El gobernador hizo lo correcto por detener lo que seguro sería la tortura de nuestro cliente. Una investigación a fondo debería llevarse a cabo inmediatamente por una entidad independiente”, planteó Henry.

La abogada cree que el mal manejo de las drogas utilizadas para preparar la inyección letal habría sido el problema.

Escasez de las drogas que el estado utiliza para ejecutar a los sentenciados a la pena capital se ha venido reportando por años.

Tennessee utilizaba pentobarbital, una barbitúrico, pero los fabricantes han dejado de vender la droga para propósitos de ejecución.

En el 2018, el estado cambió a una nueva mezcla que se compone de tres fármacos que hacen que el convicto se duerma antes de que sus pulmones y corazón dejen de funcionar.

Smith, de 72 años, forma parte de un grupo de condenados a la pena de muerte que presentaron una demanda ese mismo año bajo el argumento de que las cantidades de inyección letal que utiliza el estado provoca tortura al crear sensaciones de ahogo y de estar ardiendo en vida.

Los demandantes alegaron que la mezcla de tres drogas viola la prohibición constitucional a castigos crueles e inusuales.

Smith, el preso más viejo en el corredor de la muerte del estado, resultó convicto por los asesinatos en el 1989 de su esposa, de quien se encontraba separado, Judith Robirds Smith, de 35; y los hijos de la mujer, Chad Burnett, de 16, y Jason Burnett, de 13.

Tomado de https://eldiariony.com/