Amor prohibido: el desesperado intento de Daniel Ortega por acercarse a Estados Unidos

Las relaciones entre Nicaragua y Estados Unidos fueron, son y quizás seguirán siendo las más importantes de esta hermosa tierra de lagos, volcanes y dictaduras bananeras. Esto no ha cambiado ni cambiará, es asunto de historia, geografía, comercio, vínculos familiares, políticos e incluso el deporte rey de Nicaragua: el béisbol.

Pese a esto, por alguna razón, ideológica o ilógica, la dictadura de Nicaragua, siempre ha querido negar, al menos en público, esta importante e indivisible relación. Con este fin suelen desempolvar la vieja y mohosa narrativa de “el imperio”, “el enemigo de la humanidad” y todas esas historias que ya nadie cree, pero que a veces resultan útiles para avivar a la cada vez más descontenta y erosionada base del F$LN.

Para muestra un botón. Entre los meses de febrero e inicios de marzo de 2022, la dictadura abrió un activo, silencioso y desesperado canal de diálogos y acercamientos con Estados Unidos al más alto nivel. No estoy hablando de Cancillería, sino el verdadero alto nivel, el familiar, donde reside el real relevo generacional del cual nos contó el pasado fin de semana el comandante. Estos acercamientos, intercambios de papelitos y guiños seductores, nacieron, como siempre, con interés en temas económicos, sin embargo, no dejaron por fuera los derechos humanos y la democracia que a gritos partidos clama el pueblo de Nicaragua. Este diálogo o gesto político-diplomático, como dijimos, no podía ser dejados en manos de cualquiera, tenia que ser alguien de suma confianza, carisma natural y cuestionado talento para el canto, es decir el Asesor Presidencial y número 3 en la línea de sucesión al trono, Laureno Ortega Murillo.

Los contactos iniciaron en Washington vía la Embajada, luego la comunicación avanzó con Laureano durante semanas hasta que una misión de Estados Unidos llegó a Managua en Marzo pasado. Sin embargo y de súbito, como siempre sucede con este régimen, las conversaciones se congelaron quizás por alguna señal externa proveniente de una fría región de Eurasia que gusta invadir a sus países vecinos. Ojo, el intercambio se suspendió, pero Ortega-Murillo jamás indicó que se cancelaba la plática, dejándola simplemente en stand-by.

Vuelvo al tema central. La relación con Estados Unidos es demasiado importante para este y para todos los gobiernos que han pasado por Nicaragua, liberales, conservadores, democráticos y dictatoriales. Una prueba más de esto es que el actual embajador de Nicaragua en Washington es imprescindible, ya que lleva 12 años en el puesto y ha presentado su renuncia en al menos tres ocasiones y ni Daniel, ni tampoco Rosario, han aceptado su retiro. No quieren correr el riesgo de quedar sin embajador y que la relación se degrade a un simple encargado de negocios. ¡Eso jamás!

Después de mi denuncia ante el Consejo Permanente de la OEA el pasado 23 de marzo, Managua envió a dos investigadores, perdón, a dos asesores presidenciales a Estados Unidos con dos misiones, o tal vez solo una: asumir la silla de Nicaragua ante la OEA y levantar un informe completo y exhaustivo para saber que rayos estaba pasando en el edificio del 1627 de la New Hampshire Avenue, sede de la Embajada en Washington y de la Misión de Nicaragua ante la OEA. Los asesores intentaron evitar a toda costa un nuevo descalabro diplomático que dinamitara la relación más relevante de Nicaragua, la relación con Estados Unidos. Imagino que, una vez terminadas las gestiones, pesquisas, interrogatorios y recolección de evidencias, los asesores presidenciales estaban listos para regresar a Managua, pues ya no tenían más que hacer, salvo disfrutar del cherry blossom (cerezos primaverales) o visitar los museos del Smithsonian. La OEA jamás fue el tema de agenda.

Insisto nuevamente, si me lo permiten, más allá de la retórica de tarimas floreadas y trabajadores con camisas blancas, la relación con Estados Unidos es y seguirá siendo clave. Las cifras no mienten. En 2021 solo la carne bovina representó 361 millones de dólares y la sostenibilidad de 650mil empleos. Estados Unidos es el mayor socio comercial de Nicaragua, representando un tercio de las importaciones y 60% de las exportaciones totales del país. Como lo ha dicho el último informe de la Embajada de Estados Unidos en Managua, esta relación comercial crea empleos, mejores salarios y crecimiento económico para el pueblo de Nicaragua. Cabe destacar que los camaradas de Rusia y China aportan chelines en comparación del beneficio del “imperio” y Daniel, y también Rosario, lo saben, aunque no lo admitan, a puertas cerradas el Carmen reconocen la relevancia de este amor prohibido.

*El autor fue Embajador de Nicaragua ante la OEA y Agregado de Prensa en la Embajada de Nicaragua en Washington.