Por qué la FOTO de un hombre sonriendo con una cerveza ayudó a atrapar a un narco asesino

La fotografía de este hombre con una sonrisa de oreja a oreja mientras sostiene una lata de cerveza ayudó a la Policía a atrapar al jefe narco y asesino buscado durante mucho tiempo.

La imagen tomada en abril de 2020 muestra a Leon Atkinson, de 43 años, envuelto en una camiseta roja de Armani, sonriendo mientras disfruta bebiendo en el jardín de su casa durante la cuarentena por la pandemia de coronavirus en Reino Unido.

Atkinson era un criminal que estaba en la mira de la Policía del Gran Manchester (GMP) y un amigo cercano y presunto socio del asesino de policías Dale Cregan, quien cumple una condena de por vida por cuatro asesinatos con armas de fuego.

Jefe narco del crimen organizado

La Policía cree que Atkinson fue el jefe de un grupo del crimen organizado que opera desde Tameside durante 10 años, según el Manchester Evening News.

Atkinson fue juzgado junto con Cregan en 2013 acusado de matar a Mark Short, de 23 años, en un pub de Droylsden.

El dúo también fue acusado de intentar asesinar a otras tres personas: el padre de Mark, David, de 46 años, y los policías Fiona Bone, de 32, y Nicola Hughes, de 23.

Más tarde Cregan admitió los delitos, pero Atkinson, quien la policía cree que encargó el asesinato de Short, fue absuelto por el jurado.

Foto clave para la detención

La imagen del traficante de drogas descansando bajo el sol resultó ser una evidencia clave para su detención.

Tras el envió de un hombre llamado Jason Cox, se descubrió el “secreto” para que detectaran a los delincuentes de la red Encrochat que usaron para enviarse mensajes entre sí.

La Policía lo encontró en el teléfono de Cox mientras investigaban las actividades de tráfico de drogas de la familia con sede en Salford.

Usando los identificadores «Carrothorn» y «Maidenbear», Atkinson envió un mensaje al clan Cox para negociar la compra de la mitad de 1,2 millones de dólares en cocaína que habían robado de una infame mafia criminal de Liverpool.

La Policía cree que Atkinson sabía que la cocaína se la habían quitado a otros delincuentes, pero no que se la habían robado a una empresa tan poderosa de Merseyside, especifica el medio británico.

Jason y Craig Cox, el gangster de Liverpool, Richard Caswell, y el jornalero, Ben Monks-Gorton, llevaron a cabo un robo brutal en el escondite de drogas de la pandilla para obtener los 30 kilos de cocaína que tenían un valor mayorista de 1,5 millones de dólares.

Un padre y un hijo resultaron gravemente heridos al ser atacados con un machete y un hacha durante el robo de la mercancía escondida en un desagüe pluvial.

Dale Cregan, uno de los socios del jefe narco Leon Atkinson (derecha).

Encuentro, detención y juicio

El trato con Atkinson se hizo cerca del Etihad Stadium del Manchester City.  En el momento de la entrega, Michael Nevin vendió seis kilogramos de cocaína a Nathan Powell, quien usó el identificador de Encro ‘Festivetape’.

Después un cliente volvió a ponerse en contacto y dijo que quería comprar otros siete kilogramos de drogas. Y la segunda reunión también fue cerca de estadio del equipo inglés.

El tribunal escuchó que los delincuentes involucrados en la entrega usaron la contraseña «Man City» para la reunión y hasta que uno de los clientes de Nevin estaba molesto por el uso de esa contraseña porque era fanático del Manchester United, justamente el equipo más popular de la ciudad.

La Policía del Gran Manchester y la Unidad Regional del Crimen del Noroeste arrestaron más tarde a los principales participantes en la conspiración.

Roger Smethurst, inspector jefe de detectives, comentó sobre la imagen que Atkinson le envió a Cox: «Estaban tan confiado en la seguridad de estos dispositivos que se volvieron muy indiferentes a usarlos».

Y agregó: «Pensaron que eran indetectables para la Policía. Y no fue el único que cometió errores. Atkinson fue el jefe de un grupo del crimen organizado durante los últimos diez años«.

Casi 800 personas fueron arrestadas en todo el Reino Unido después de que funcionarios franceses piratearan la plataforma, lo que permitía a la Policía leer mensajes de texto.

Tomado de El Clarín