Tráfico ingenioso: cómo se mueve la cocaína entre Latinoamérica y Australia

La cocaína hallada alrededor de las costas de Australia ha llamado la atención sobre una variedad de métodos aparentemente utilizados para contrabandear la droga desde Suramérica.

El 15 de mayo, dos hombres fueron arrestados en Port Hedland, una remota ciudad costera en el noroeste de Australia, en posesión de 320 kilogramos de cocaína, según un comunicado de prensa de la policía. Los hombres fueron encontrados en una autocaravana repleta de drogas, cuyo valor en las calles se estima en unos US$90 millones; según los informes, los hombres tenían la intención de vender la droga en gran parte del país.


Los dos sospechosos alquilaron un bote y navegaron 28 kilómetros mar adentro en dos ocasiones la semana pasada, probablemente para recibir la droga, según el informe. El bote fue visto junto a un carguero de gran tamaño desde el que aparentemente se hizo entrega de la cocaína.

El 9 de mayo, se hallaron cerca de 54 kilos de cocaína en paquetes en las orillas del río Hunter, una isla que hace parte del extenso puerto de Newcastle en Australia.

Las autoridades localizaron los paquetes al sacar del agua a un buzo inconsciente, quien, a pesar de los esfuerzos de los paramédicos murió, según recogió el The Sydney Morning Herald.

El buzo fue hallado con un equipo de buceo avanzado, que incluía un rebreather, que permite a los buzos permanecer más tiempo bajo el agua, reduce sus niveles de ruido y no libera burbujas.

Los medios locales especularon que el individuo podía estar recuperando la cocaína que alguien había soltado de un buque mercante llegado poco antes de Argentina. Esas denuncias están en línea con casos previos en los que el país del cono sur ha servido como punto de despacho de cargamentos de cocaína con destino a Oceanía

Solo un mes antes, la Policía Federal Australiana rompió el récord regional con el decomiso de drogas más grande del sur de Australia, al descubrir 416 kilos de cocaína que fueron dejados caer desde un buque de carga.

Newcastle, a su vez, ya ha llenado titulares por su rol en el tráfico de cocaína de Australia, después de ser testigo de un decomiso de 1,89 toneladas en 2020, el decomiso más grande registrado en el país, y que fue localizado a bordo de un barco pesquero frente a la costa de la ciudad portuaria.

Análisis de InSight Crime

En su búsqueda por penetrar de manera más consistente la frontera final de los mercados de cocaína, los traficantes latinoamericanos han sentado los fundamentos de envíos de cocaína más efectivos hacia Australia.

Un destino excepcionalmente lucrativo, los precios promedio por kilo han subido en los últimos años, con cifras reportadas por la Comisión Australiana de Inteligencia Criminal hasta de US$278.000 en 2021, más del triple de lo que se observa en los mercados europeos.

Esto permite compensar los costos incurridos por la gran distancia y la pericia logística requerida para llevar la cocaína a tierra por debajo. Esas empresas requieren no solo los esfuerzos de organizaciones poderosas, como el Cartel de Sinaloa, de México, y Los Urabeños, de Colombia, sino también una relación de cooperación con grupos criminales locales para recibir, almacenar y distribuir la sustancia en mercados al por menor.

La región de Oceanía, Australia y Nueva Zelanda representa más del 90 por ciento del mercado de cocaína, según un nuevo informe de las Naciones Unidas sobre tendencias globales en materia de narcóticos.

InSight Crime habló con el doctor John Coyne, jefe de vigilancia estratégica y policía del Centro de Políticas Estratégicas de Australia, sobre las relaciones que estos grupos han creado para alimentar la creciente demanda de cocaína.

Por tradición, ese mercado ha sido «extremadamente amorfo», señala Coyne. «Las bandas de motociclistas al margen de la ley son un componente crítico de las estructuras de distribución de narcóticos al menudeo a nivel nacional», explicó. Sin embargo, organizaciones criminales italianas, de Medio Oriente y chinas mantienen su dominio en el mercado de cocaína sin que haya ningún aliado comprador dominante que los latinoamericanos puedan elegir.

En contraste, ni los carteles mexicanos ni los grupos suramericanos tienen una presencia fuerte en Australia, lo que los obliga a colaborar con los distribuidores locales. «Creo que están relacionados, pero es muy débil la relación en el terreno», declaró Coyne y agregó que los traficantes latinoamericanos siguen estando «muy debajo del radar y muy en los niveles más altos de distribución y ventas y nunca ponen las manos en alguna transacción».

Usar el puerto de Newcastle es el punto fácil para la entrada de cocaína. A unas dos horas al norte de uno de los mercados de drogas más grandes del país, Sídney, es la zona que alberga las instalaciones para uno de los nodos marítimos de mayor tráfico de Australia y el mayor puerto de carbón del mundo.

Coyne también resaltó que el puerto carece de las dotaciones de seguridad de Puerto Botany, el otro puerto a escala industrial de la región. “Hay una leve vulnerabilidad allí en contraste con otros puertos y es la gran cantidad de tráfico de veleros en los que puede ocultarse las importaciones”, declaró. Ese aspecto hace de Newcastle un destino natural para los traficantes.

Tomado de InSight Crime