“Perversa obsesión”: el caso de la “dominatrix” que apuñaló a su ex hasta la muerte para bañarse en su sangre

Siempre le gustó la sangre. Desde pequeña sentía una fascinación especial por ese líquido rojo que, de manera constante, recorre nuestras venas. Tanto, que cuando consiguió trabajo como flebotomista en un laboratorio sintió que tocaba el cielo con las manos.

Pero este perverso embrujo también se impuso en su vida personal: para Julia Enright la sangre era -es y será- una obsesión.

El secreto de Mistress Jasmine

Año 2018. Julia, por entonces una joven de 21 años, tenía una doble vida. De día, cumplía con seriedad su rol de laboratorista; de noche, trabajaba de como dominatriz. Su nombre era Mistress Jasmine.

A Enright le gustaba el BDSM y siempre admitió abiertamente que disfrutaba de los “juegos de sangre” en su intimidad sexual.

Su casa en Ashburnham, en Massachusetts, Estados Unidos, era un verdadero museo del espanto. Había adornos realizados con huesos de animales, animales en frascos -algo que se conoce como “especímenes húmedos”-, y viales de sangre, describe The Mirror.

El amor con Brandon

Año 2016. Julia cursaba su último nivel de secundaria. En ese momento conoció a Brandon Chicklis: habitualmente compartían el viaje en el mismo ómnibus.

Eran agua y aceite, pero como los opuestos se atraen -y mucho- comenzaron a salir.El joven había sido boy scout, era amable y atento. También era conocido por ser “un tanto peculiar” y tener una “risa tonta”, cuenta el medio.

Y ahí parece estar la clave de esta vínculo tan desparejo como intenso: los dos eran extraños. Los unía más el espanto que el amor.

Entre otras «particularidades», mantenían sus encuentros sexuales en la casa del árbol de un vecino en la que ella había instalado su paraíso bondage. 

Pero la relación no duró demasiado. En 2018 ya se encontraban separados y se consideraban solamente amigos.

Ella comenzó a salir con otro hombre, Jonathan Lind; y él, por su parte, tenía una nueva novia. Trabajaba como técnico de calefacción y tenía planes de tener su propio negocio.

Desaparición e incertidumbre

Año 2018, 24 de junio. La familia estaba desesperada, Brandon se había comprometido a visitar a un familiar el día anterior pero nunca había llegado a la cita. Tampoco le había avisado a nadie, algo muy raro en él que solía ser muy responsable, en especial con los suyos.

Tan infrecuente les resultó la situación que no dudaron en denunciar su desaparición ante la Policía local. Todo era desesperación e incertidumbre, Chris nunca se había comportado así.

Año 2018, 1 de julio. Su auto Honda fue encontrado abandonado en la playa de estacionamiento de un supermercado.

Año 2018, 7 de julio. Mientras entrenaba, un runner descubrió un cadáver. Estaba tirado al costado de la ruta en Rindge, New Hampshire, una ciudad que limita con Massachusetts.

La noticia fue devastadora: era el cuerpo de Brandon.

Tal como describe The Mirror, lo habían apuñalado una docena de veces y sus restos habían sido envueltos en una manta, una lona y sábana. Luego, lo habían metido en dos bolsas de basura a las que habían sido sellado con cinta adhesiva.

Su cuerpo se encontraba en muy mal estado. Se notaba que había sido atacado hacía bastante tiempo. Sin embargo, en su camisa se podían ver claramente los 12 cortes.

Los investigadores a cargo del caso de inmediato revisaron los registros del teléfono del joven. Así fue como descubrieron que el día de su desaparición se había visto con Julia.

Ella lo había invitado a su casa pero le había pedido que mantuvieran su encuentro en secreto. Al fin de cuentas, estaban separados y cada uno tenía su pareja. La situación era tan complicada como estimulante

Burbujas en un baño de sangre

Cuando la Policía revisó la vivienda de Julia encontró cosas inquietantes. Junto con la sangre y los cadáveres de animales, había un balde de órganos también de origen animal, preservativos usados ​​y cuchillos.

Luego, los oficiales encontraron sangre en la casa del árbol del vecino. Había rastros en las escaleras, en la estructura y debajo de ella. Era la sangre de Brandon.

Primero, la joven negó haberlo visto ese día; luego, admitió el encuentro pero dijo que él había salido a comprar drogas y nunca había regresado.

Afortunadamente los investigadores dieron con una clave. Mientras revisaban los mensajes de texto de Julia, encontraron uno que le había enviado a su novio la noche anterior al asesinato de Brandon. «¿Crees que podríamos agregar burbujas al baño de sangre?», decía.

Apenas minutos después, relata el medio, invitó a Brandon a verla en la casa del árbol al día siguiente. La Policía concluyó que ella lo había engañado para atraerlo al lugar y luego lo apuñaló hasta la muerte.

Sin embargo, la pregunta sin respuesta en ese entonces era sólo una: ¿por qué lo había hecho?

«Sueño con eso de vez en cuando»

“Era una forma de regalo. Lo hice sólo por él. Esa era mi intención”. Estas eran algunas de las frases que Julia había escrito en su diario personal tras la muerte de Brandon.

Pero también había dejado en claro que a su novio podría no haberle gustado la «sorpresa». ¿Ella había hecho todo para y por Jonathan?

En este sentido, los agentes  que investigaban el asesinato hallaron comentarios inquietantes. “Sueño con eso de vez en cuando”, decía uno. “Solo tengo esta curiosidad insaciable de matar a una persona”, sumaba otro.

Incluso, después de la muerte de su ex pareja había relatado que un evento la había extasiado. Al explicarle a la Policía sobre él, justificó que se refería a que había robado una tumba y le había regalado los huesos a su novio actual.

Para todo tenía una explicación; una excusa posible. Pero nunca nadie le creyó nada.

El horror​ convertido en persona

Apenas quince días después del macabro hallazgo del cadáver del joven, Julia fue arrestada. Estaba acusada de asesinato en primer grado.

El caso rápidamente acaparó la atención de todos los medios. Los titulares hablaban de una Dominatrix, del robo de tumbas, de perversiones y sexo al límite en una casa construida en un árbol.

El combo era tan extraño y perverso que resultaba perfecto.

Y no sólo eso. A medida que la investigación avanzaba, lo que se conocía sobre Julia era cada vez más aterrador. Incluso, una vez había intentado sobornar al personal de una clínica de abortos para que le vendieran un feto. 

Juicio y castigo

El juicio comenzó en noviembre del 2021. Para la fiscalía, Julia atrajo a Brandon a la casa del árbol en la que realizaban prácticas BDSM y lo mató a puñaladas como una sorpresa para su novio.

De acuerdo al fiscal, había intentado -sin éxito- hacerlo antes. Pero esta vez fue la vencida, Brandon se había rendido a la tentación y aceptó: «Ella lo atrajo a una trampa”.

A la hora de reconstruir lo que sucedió, The Mirror reporta que antes de que Brandon llegara a la casa del árbol, ella había cubierto el suelo con la lona y la manta. También había comprado cuerdas y cadenas, elementos que nunca se encontraron.

De esta manera, al envolver el cuerpo, aseguró un testigo, intentaba acelerar su descomposición. 

De manera fría y calculadora, una vez que terminó de apuñalarlo lavó su propia ropa y cenó sushi junto su novio.

Como si esto fuera poco, también le envió varios mensajes a Brandon como para tener una coartada. Uno de ellos cínicamente decía: «¿Por qué no apareciste para vernos?».

Su defensa, con pocos argumentos y mucho de factor sorpresa, presentó una historia muy diferente; una que nunca nadie había escuchado antes.

Los abogados sostuvieron que ella había invitado al joven a la casa del árbol para tener sexo, pero cambió de opinión cuando su novio le envió un mensaje. En ese momento, Brandon habría tratado de violarla y ella simplemente se había defendido con un cuchillo.

A pesar de esto, fue declarada culpable de asesinato en segundo grado. La condenaron a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional después de 25 años.

Dos semanas más tarde, su novio fue detenido y acusado de haber sido su cómplice. Él aún espera su juicio. 

La familia de Brandon quedó destrozada. Sus padres sólo viven con un inmenso dolor tras la muerte de su hijo. Una muerte tan injusta como aberrante; la muerte de un joven cuyo único pecado fue hacerse amigo del mismísimo demonio.

Tomado de https://www.clarin.com/