Quién es Nikolai Patrushev, el posible sucesor de Vladimir Putin en Rusia

Nikolai Patrushev es considerado por todos el natural sucesor de Vladimir Putin, la figura más influyente del círculo íntimo de poder del presidente ruso y su mejor amigo desde que eran jóvenes en San Petersburgo, que entonces se llamaba Leningrado.

Ambos hijos de familias leales al régimen, con padres veteranos de la Segunda Guerra Mundial, fueron a las escuelas del Partido Comunista reservadas a la formación de la clase dirigente y después ingresaron al Comité de Seguridad del Estado, el legendario KGB. En los servicios de espionaje comenzaron sus carreras hacia las cumbres del poder.

Lo califican como un halcón, como si entre los que se sientan con Putin en el estratégico Consejo de Seguridad pudiera volar alguna paloma.

Reservado pero amable, uno de sus hijos es ministro del gobierno nacional y su única distracción del trabajo es el voley. Tres veces por semana se entrena, luciendo una camiseta con el número 13.

La prensa occidental informa y debate sobre su figura tras la invasión de Ucrania liderada por Putin con el pleno apoya y en parte la inspiración de Patrushev.

En particular el número dos del régimen vuelve a los primeros planos cuando se habla de las enfermedades que padecería Putin, del cáncer al morbo de Parkinson.

En los últimos días, por ejemplo, florecen las declaraciones de Christopher Steele, un ex funcionario de la inteligencia británica. Cuenta que Putin “tiene necesidad de curas médicas permanentes”, pero dijo que no sabe cuál es la enfermedad grave que padece.

Ninguna de las versiones sobre la salud del presidente ruso ha sido hasta ahora confirmada.

Como las reuniones del Consejo de Seguridad, cuyo secretario es Nikolai Patrushev, duran una hora, Putin se retiraría en un intervalo para que lo atiendan sus médicos.

Steele manejó la “mesa rusa” del MI6, el espionaje británico, durante varios años y lo que dice resalta el organismo que toma las grandes decisiones finales de la guerra en curso.

De la KGB al círculo íntimo del Kremlin

Patrushev era el director del FSB, sigla que heredó las funciones del KGB hasta 2008, cuando Putin debió pasar un período fuera de la presidencia, por razones constitucionales que ya no existen, y fue primer ministro del fiel Dimitri Medvedev. Entonces decidió promover a su amigo Nikolai al cargo clave de secretario del Consejo de Seguridad.

Ambos comparten las ideas del nacionalismo ruso, fuertemente conservador y religioso, que consideran a Occidente como el culpable de combatir el papel de potencia mundial que le corresponde a Rusia desde los tiempos de Ivan el Terrible, en el mil quinientos, considerado el fundador del Estado ruso.

Putin y Patrushev sostienen una estrategia común que fue aplicada en la invasión de Ucrania iniciada el 24 de febrero para dar un vuelco definitivo a lo que consideraban el asedio occidental a Rusia a través de la OTAN con el liderazgo de EE.UU.

Hace un año, el ensayista ruso Alexei Solovej escribió: “Piensan en el mismo modo, están hechos por la misma materia. Y tienen un objetivo secreto extremadamente simple. Evitar peligros para el Estado, garantizar una transición gradual que sea decidida por ellos y no sea puesta en duda por desafíos internos y externos”.

El año pasado Patrushev cumplió 70 años que celebraron los principales programas informativos de la televisión rusa, que el festejado recibió con su habitual estilo impasible.

Es general del Ejército a través de su carrera en las cumbres del espionaje, doctor en Ciencias Jurídicas e ingeniero laureado en la Universidad de la Marina en San Petesburgo.

Está considerado el principal de los Siloviki, que quiere decir en ruso, “hombres fuertes”. Son aquellos que trabajan para los servicios de seguridad, militares o civiles. Son los Siloviki los que manejan el aparato gubernamental, mucho más desde que uno de ellos, Vladimir Putin, ex jefe del KGB y el FSB, gobierna el Estado ruso desde el 1 de enero de 2000.

Más rígido que Putin

La élite de esta élite es la que forma parte del Consejo de Seguridad del Estado. Sus nombres: Sergei Ivanov, Victor Ivanov, Sergey Shoygu (ministro de Defensa), Alexander Brotnikov, Sergei Naryshikin. Y naturalmente Nikolai Patrushev, que dirige el organismo.

A Patrushev los rumores le asignan haber desarrollado el concepto de “desnazificación” de Ucrania que fue esgrimido por Vladimir Putin como una causa principal de la invasión.

Patrushev es considerado aún más rígido que Putin. El año pasado, cuando ya se estaba preparando la guerra, declaró a la Rossiiskaya gazeta del 31 de marzo, que “para contener a Rusia, Occidente intenta desestabilizar la situación sociopolítica del país, inspirar y radicalizar el movimiento de protesta y erosionar los valores espirituales y morales tradicionales rusos”.

Mark Galeotti escribió en el Moscú Times que “es una de las figuras más beligerantes dentro del círculo íntimo de Putin”.

Estas ideas se reflejan en el documento de estrategia de seguridad nacional publicado en mayo de 2021, redactado por Patrushev.

“Rusia podría utilizar métodos de fuerza para frustrar o evitar acciones inamistosas que amenacen la soberanía y la integridad territorial de la Federación”, señala. Un año después se inició la invasión a Ucrania.

También alzó el camino de colisión con Occidente al escribir que “los valores espirituales, morales y culturales-históricos tradicionales rusos están siendo activamente atacados por Estados Unidos y sus aliados, así como por empresas extranjeras sin ánimo de lucro y no gubernamentales y grupos religiosas, extremistas y terroristas”.

Mark Galeotti escribió que “la nueva estrategia pinta un cuadro más alarmante sobre las amenazas que enfrenta Rusia por parte de Occidente”. Galeotti cree que la estrategia de seguridad rusa es marcada por Patrushev.

En el mismo “crescendo” que concluyó con la invasión, Patrushev también opinó que la campaña de rusofobia atribuida a Ucrania antes de la guerra, fue consecuencia de la propaganda occidental. Alargándose en la cita histórica hasta las épocas de Iván el Terrible, el documento de estrategia de la seguridad nacional señala que ya en el siglo XVI a los occidentales “no les gustaba que el zar ruso no reconociera su liderazgo político y moral”.

Patrushev escribió que la caída y disolución de la Unión Soviética “desató totalmente las manos de la élite neoliberal occidental y así pudieron imponer sus valores”.

Nacionalista y conservador

En una entrevista a la publicación rusa Argumentos y Falsedades, dijo que este desmadre de los valores llevó a que “el padre y la madre estén siendo rebautizados como padres número uno y dos”. Y agregó: “Quieren dar a los niños el derecho a determinar su propio sexo”.

Estos conceptos recuerdan los del patriarca ortodoxo ruso Kirill contra las celebraciones gay como armas de disolución occidental.

Patrushev parece haber seguido el camino del presidente Putin, que de ateo y comunista evolucionó a nacionalista de ideas conservadoras fuertemente atadas a las enseñanzas de la iglesia ortodoxa.

El también general Nikolai Patrushev afirmó la semana pasada que “la campaña antirrusa de los norteamericanos y de sus satélites muestra en forma convincente que Ucrania se ha convertido en el pretexto para librar una guerra no declarada a Rusia.”

El número dos de Rusia no es un extraño para los argentinos. Visitó nuestro país al frente de una nutrida delegación que trató “temas de cooperación técnico-militar”.

El 5 de diciembre de 2017 se reunió con el entonces presidente Mauricio Macri, con quien se fotografíó entregándole una camiseta del seleccionado ruso con vistas al Mundial de Fútbol que tuvo lugar en ese país unos meses después. Argentina y Rusia firmaron dos años antes un Acuerdo de Asociación Estratégica Integral.

Tomado de El Clarín