Cómo las universidades europeas están ayudando al régimen chino a desarrollar su poderío militar

Las universidades de toda Europa están cooperando activamente con las instituciones militares chinas, según reveló una amplia investigación que hace foco en la colaboración académica de asuntos con uso castrense con escasa supervisión de las autoridades, pese a la atención puesta por los líderes occidentales para hacer frente al crecimiento del gigante asiático.

El régimen de Xi Jinping ha puesto un fuerte énfasis en el desarrollo tecnológico como uno de sus pilares hacia el futuro, y para eso se está apoyando en prestigiosas instituciones europeas para lograr nuevos hallazgos y aplicarlos en su territorio, mejorando estratégicamente sus fuerzas armadas.

Según la investigación dirigida por la plataforma holandesa Follow The Money y el grupo alemán Correctiv, con la colaboración de 11 medios europeos, desde el año 2000 las universidades del Viejo Continente han publicado 2.994 estudios realizados en conjunto con universidades militares de China.

La gran mayoría de estas investigaciones provienen de centros de estudios de Reino Unido (1.389), seguidos de Alemania (349) y Países Bajos (288).

Pero casi 3 de cada 4 de estos estudios se realizaron con científicos militares de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa (UNTD), la principal universidad militar de China, que está bajo la autoridad directa del ejército y el régimen chinos.

La investigación señala que los estudios se centran en los conocimientos científicos para la tecnología de las armas, los vehículos no tripulados, los drones, la robótica y los semiconductores.

La UNTD es la casa de estudios de los mejores académicos chinos especializados en la rama militar. Alex Joske, experto en el tema que trabajó para el think tank Instituto Australiano de Política Estratégica, destacó que esa universidad desempeña “un papel decisivo en todo tipo de proyectos militares de investigación, desde tecnología de hipersonido hasta supercomputadores, pasando por armas atómicas”.

Para Danny Pronk, experto en defensa del Instituto Clingendael, no quedan dudas que las valiosas conclusiones quedan al servicio de las fuerzas armadas chinas. “Este tipo de investigación científica está al servicio del aparato de defensa de China”, que utiliza la colaboración para la modernización de su ejército. “Me temo que la tecnología y los conocimientos vitales ya se han filtrado. En algunos frentes, puede que ya sea demasiado tarde”, lamentó en entrevista con los investigadores.

Si bien varias investigaciones pueden tener usos civiles, es difícil no notar las aplicaciones militares de otros estudios, como las herramientas sobre grandes grupos de personas, cuya tecnología se puede utilizar para perseguir poblaciones. Uno de esos estudios fue realizado por una distinguida académica china que recibió un “Premio por un sobresaliente trabajo doctoral del Ejército Popular de Liberación”.

Ese tipo de posibles aplicaciones militares, enmarcada en la llamada investigación aplicada, requiere autorización según las normas de cada país y de la Unión Europea.

En las universidades, por su parte, se defienden bajo amparo de la libertad académica. Además, cerrar los aportes del extranjero podría causar una desventaja competitiva frente a otros centros de estudio, pese al riesgo de permitir el acceso a asuntos delicados.

Universidades implicadas contactadas por los reporteros respondieron que se trata de estudios básicos que no requieren autorización y que no existe acuerdos oficiales con las universidades militares chinas. Pero comienzan a poner más atención en la fuga de conocimientos.

Desde 2020, los científicos que aplican a una visa de estudios en Alemania son sometidos a mayores chequeos, aunque muchas veces son revisiones superficiales, informó la DW, participante en la investigación. En algunos casos, se limitaba a revisar la lista de figuras sancionadas por EEUU y la UE. No obstante, si sus currículos no mencionan al Ejército chino, suelen recibir la luz verde.

Mientras tanto, China disfruta de los beneficios de estos vínculos. La periodista y experta en el tema Didi Kirsten Tatlow destacó que el régimen se aprovecha de la libertad de acción en sociedades abiertas: “Es como un niño en una tienda de golosinas, entra y agarra lo que quiere”.

Tomado de Infobae