Golpe a Vladimir Putin: bloquearon la ingeniería financiera que lo ayudaba a evadir sanciones desde Chipre

Mientras en Ucrania las operaciones militares continúan, uno de los cuatro bancos más importantes de Chipre anunció que cancela sus operaciones financieras y bancarias en virtud de la crísis geopolítica generada por la invasión rusa. La entidad bancaria ya había avisado de un recorte de sus operaciones financieras a finales de Marzo.

La sospecha sobre el RCB (Russian Commercial Bank) por su cercanía con el Kremlin estuvo vigente desde su fundación, el origen de sus capitales se mantuvo siempre bajo estricto secreto. Esta semana, la oficina de delitos financieros de la Unión Europea abrió una mega-investigación que bloqueó la ingeniería financiera con la que ese Banco operó en favor de Moscú por casi tres décadas ocultando sus vinculaciones con Vladimir Putin, especialmente luego de la invasión de Ucrania. La investigación actual expuso la actividad de los ejecutivos del RCB y su vinculación con el presidente ruso. También se comprobó que todos sus directivos obtuvieron la nacionalidad y disponen de pasaportes chipriotas.

Según agencias de inteligencia europeas la entidad bancaria era un telón para evadir las sanciones económicas sobre Rusia y mover subrepticiamente miles de millones de dólares de los oligarcas y presta-nombres de Putin para evitar que esa masa de dinero sea congelada y/o confiscada por Occidente.

El RCB, trató de dar -desde el inicio de sus operaciones- una imagen de Banco totalmente europeo y había cambiado el nombre original con el que fue fundado por el de Russian Commercial Bank Chipre. Sin embargo el 80% del RCB era propiedad del Banco VTB de Rusia, cuya pertenencia al gobierno de Vladimir Putin era conocida y el 20% restante estaba en manos de capitales de oligarcas y testaferros del propio presidente ruso. Según la oficina de investigaciones financieras de la Unión Europea (UE) la inversión directa y total de Rusia en Chipre ascendía a un estimado de 200.000 millones de dólares.

Los lazos financieros y el dinero ruso del RCB son históricos en Chipre, país en el que Rusia más ha invertido en los últimos 20 años, principalmente a través de una ingeniería financiera que le permitía ocultar miles de millones de dólares que constituían activos del Kremlin que habían podido evadir las sanciones económicas.

En relación a Chipre, miles los ciudadanos rusos residen en ese país, la UE especula que son aproximadamente unos 40.000, lo cual es relevante si se considera una población chipriota total de alrededor de 1.300.000 habitantes. Un gran número de rusos viven en Larnaka, el centro financiero más importante y menos fiscalizado de Europa en materia de transparencia bancaria y lavado de activos. Otro centro de residencias de ciudadanos rusos es Limassol, una importante ciudad portuaria del país a la que incluso se le llama Limassolgrad (en idioma ruso) dada la cantidad de rusos que viven allí.

Una fuente reservada de la UE confirmó a Infobae la existencia de un documento obrante en Bruselas que revela los movimientos del RCB para ocultar su verdadera propiedad legal y también a los banqueros rusos que trabajan en él sindicándolos como chipriotas. Esa modalidad de ocultar las operaciones financieras como la identidad y ciudadanía de sus directivos se convirtió en acciones urgentes para el Banco cuando comenzaron a ampliarse las sanciones de la UE y EE.UU. luego que las fuerzas de Putin invadieron territorio ucraniano el 24 de febrero pasado.

Conociendo los planes del Kremlin de invadir Ucrania, el RCB anunció que la participación del 47% por ciento del paquete accionario de VTB sería comprado por 2 empresas chipriotas que ya tenían acciones del Banco. Así, Moscú planificó distanciar al RCB de Rusia, pero el Kremlin no tuvo éxito -aunque cambió el directorio y la gerencia de la entidad- porque su operatoria había sido detectada por agencias de inteligencia financiera internacionales.

La empresa que compró la mayoría de las acciones del VTB, lleva por nombre Crendaro Investments Limited y está registrada en Chipre, pero se pudo establecer que es una maniobra engañosa ya que su socio mayoritario es un director ejecutivo ruso del mismo banco VTB y vinculado al sancionado millonario ruso Román Abramovich, ex-dueño del Club de futbol Chelsea de la Liga inglesa, quien también tendría un pasaporte chipriota (además de ciudadanía rusa, portuguesa e israelí) al igual que otros treinta miembros del personal de RCB, quienes obtuvieron pasaportes chipriotas entre 2011 y 2019, según indica un informe de la inteligencia alemana que se hizo público en la prensa europea y no fue negado por el gobierno de Chipre.

El informe, también dio a conocer que unos 6.000 rusos han obtenido pasaportes chipriotas VIP por medio de un programa de ciudadanía por inversiones en el país; el programa habilita automáticamente a extranjeros gestionar y tener pasaporte y ciudadanía invirtiendo o depositando sumas de dinero que superen los cinco millones de dólares estadounidenses.

Un elemento de interés para la UE es que cuando el RCB cambió su nombre de Russian Commercial Bank, presentó la medida como un aspecto de su nuevo posicionamiento internacional y sus operaciones privadas en Chipre. Sin embargo, los reguladores del Banco Central Europeo han podido corroborar que los vínculos del RCB con el Kremlin son directos con la estructura estatal rusa y no con capitales privados.

Según funcionarios europeos especializados en asuntos de supervisión financiera: es completamente inusual que un Banco que opera con renta positiva, con cientos de empleados estables se retire del mercado financiero y renuncie a su licencia de un dia para otro. Esa maniobra es una clara indicación de que las regulaciones bancarias fracasaron en los controles que determina el Banco Central Europeo. Por otra parte, el VTB es un banco estatal ruso relacionado de forma directa con Vladimir Putin, como quedó demostrado en 2018, cuando se dieron a conocer los Panamá Paper’s. La filtración de esos registros internacionales mostró indubitablemente que los oligarcas y testaferros de Putin estaban a cargo del Banco Comercial Ruso en Chipre.

El VTB incorporó al Russian Commercial Bank Chipre Limited hace casi 30 años, en un tiempo en que Moscú pretendía mejorar su acceso a relaciones financieras con Europa aprovechando las tasas impositivas insignificantes de Chipre después que el gobierno chipriota incorporó como moneda al euro en 2008. Así, el Banco abrió sucursales en todo el país y con la inauguración -en 2010- de la sucursal de Nicosia, se organizó una visita de estado a la que asistió el entonces presidente de Rusia, Dmitry Medvedev, un socio y aliado incondicional de Putin, fué allí cuando el Banco comenzó a tramitar su cambio de nombre a RCB, lo que finalmente ocurrió en 2013.

En 2014, después que el VTB fuera sancionado por la UE y los EE.UU. dada la invasión de Crimea por parte de Rusia, los vínculos financieros con los rusos se convirtieron en un gran problema para Chipre, lo que se profundizó cuando Washington sancionó a una docena de miembros de la junta directiva del VTB en respuesta a la anexión de Crimea por parte de Moscú y los incluyó en una lista de personas a las que definió como “ejecutivos de negocios, socios y facilitadores del régimen ruso”. El aviso de sanciones agregó que los ejecutivos del VTB habían “actuado o pretendido actuar de forma oculta para o en nombre del gobierno ruso”.

El VTB tenía entonces el 100% del RCB. Pero en 2009, cuando Crendaro Investments Limited adquirió el 40% del Banco Mitarva Limited, otra ignota empresa de Chipre, desde donde en 2017 se sospecha que quien fue su titular encubierto, el súper millonario Román Abramovich -ahora sancionado y bloqueado en miles de millones de Euros- giraba los pagos por la compra de futbolistas que incorporaba a su club del fútbol inglés, Chelsea; en lo que hoy la UE cree que eran operaciones de lavado de dinero en favor del gobierno de Putin por parte de Abramovich, quien también es el posible dueño de Crendaro, una compañía de inversión con licencia y proveedor de servicios fiduciarios, lo que le permitía tener acciones ocultas en otras compañías en fideicomiso para sus clientes británicos, alemanes, franceses e italianos.

En esa operatoria financiera oculta, se pudo detectar que era el gobierno ruso quien resultaba ser beneficiario final de Crendaro y RCB, con lo cual la UE no tiene dudas que todas las operaciones realizadas por y para esas entidades financieras y bancarias tenían como beneficiaria final a la cúpula de poder del Kremlin, lo que es lo mismo que decir Vladimir Putin, y su finalidad desde 2014, claramente era evadir sanciones económicas sobre Moscú.

Tomado de Infobae