El burka, la casa y el gobierno: la triple prisión de las mujeres afganas, sin derechos ni oportunidades

La mujer afgana no tiene derechos ni oportunidades, vive en una triple prisión: El burka, la casa y el gobierno. Las niñas y las mujeres en Afganistán son sometidas con dureza al régimen talibán, son ciudadanas de segunda, no pueden ser ellas mismas y no se les permite tener sueño; este es su testimonio.

“Afganistán es un infierno para las mujeres, es un centro penitenciario donde no existe la paz, donde somos tratadas peor que a los animales”, explica en una entrevista con EFE la refugiada Gita Saeed, activista para los derechos de las mujeres, que tuvo que huir de su país para no ser asesinada o secuestrada por los talibanes.

Pero esta situación se recrudece aún más cuando son viudas. “Es como un infierno, no puedes salir porque no tienes un hombre que te acompañe, no tienes nada. No tienes futuro, no tienes esperanza. Solo esperar la muerte”.

Con lágrimas en los ojos, recuerda la llamada que ha recibido de su madre horas antes de la entrevista. Su madre es médica, pero la obligan no solo a trabajar con el burka, sino a taparse las manos, “se tienen que coser unas telas para que no se les vean”.

Es viuda, hace nueve años los talibanes mataron de un disparo a su marido, que colaboraba con la organización humanitaria no gubernamental francesa ACTED.

Por eso, explica, su fuerza procede del dolor pasado y la mirada de su marido cuando le dijo que, si le pasaba algo a él, sabía que lucharía por sus hijos.

El objetivo de vida de Gita Saeed es seguir luchando por las mujeres y pide apoyo, apoyo para todas esas personas que tienen que emigrar, darles una oportunidad.

Tomado de EFE