“Nadie me ayudó”: Mujer denunció acoso sexual en la Marina de México y ahora vive una pesadilla

El acoso sexual que viven las mujeres en México es preocupante, pues ni siquiera en las instituciones que protegen a la ciudadanía están a salvo, así como lo revela el testimonio de Karla Narvalles, una infante de Marina que denunció el hostigamiento que sufrió a manos de un superior.

Mediante sus redes sociales y con el lema “Justicia para Karla”, la joven relató lo vivido y aseguró que el acoso truncó su sueño de pertenecer a la Secretaría de Marina (Semar), institución al mando del almirante Rafael Ojeda Durán.

Como parte de su relato, Karla narra el periplo que pasó para poder entrar a la institución, pues una de las cosas que tuvo que hacer fue quitarse con bisturí un tatuaje que tenía en el antebrazo, y que se hizo junto con su mamá, por lo que tenía un gran significado para ambas.

Según lo relatado por la joven, el presentar sus análisis clínicos que demostraban su excelente estado de salud no fue suficiente para ingresar a la filas de la Semar, ya que el tatuaje era un obstáculo, por ello se sometió al procedimiento.

La exmarina también tuvo una entrevista con la soldado Alexa Bueno, en su canal de YouTube, en ella explicó que ingresó en 2020 a la Semar como infante de Marina y como parte de su adiestramiento fue enviada a Sinaloa. Pero su calvario empezó cuando fue transferida a Zacatecas.

“Empezó a cambiar todo cuando a mí me mandan a Zacatecas en noviembre del año pasado y comencé a tener contacto con un teniente que iba como al mando de mi sección”, relató Karla.

Informó que al principio el referido teniente -del que no dio nombre- se acercó a ella con la intención de entablar una amistad, pero fue subiendo el tono de su trato.

Una de las cosas que hacía su superior era llamarla “chilanga”, lo que comenzó como un adjetivo fue usado para hacer comentarios subidos de tono referentes a ella.

“Es que la chilanga está bien buena; a quién no le va a gustar la chilanga; es que chilanga párale, quédate en posición de lagartija porque me gusta cómo te ves así”, le decía el teniente a Karla.

“Nadie hacía nada”

Todos los comentarios que el teniente hacía a la infante eran escuchados por otros miembros de la Marina; además la mujer aseguró que tuvo que tolerar otras situaciones de acoso por parte de otros marinos.

“Los demás acosos que llegué a recibir por parte de cabos, de sargentos y demás, los toleré, pero ya decir un teniente de fragata que está al mando de mí, ya fue suficiente. Terminé decepcionada, no he sido la única, he tenido compañeras que igual me contaban”, señaló.

Debido a esta situación, sumado a la presión psicológica que el teniente ejercía sobre ella, la mujer comenzó a tomar terapia psicológica. También tomó vacaciones, pero al terminar no volvió a las filas de la Marina, decidió darse de baja, no sin antes presentar el informe-denuncia correspondiente de lo sucedido. 

“Nadie ha hecho nada, sino al contrario, solo he recibido ‘recomendaciones’ de que yo debo ir a prisión militar por ausentarme de mis labores, a cumplir una condena de tres meses a pesar de que justifiqué mi ausencia como corresponde”, puntualizó la joven.

Agregó que no le han entregado la hoja de resguardo que demuestra que ya entregó todo su equipo y descartó regresar a alguna de estas corporaciones.

Tomado de https://laopinion.com/

Publicado por Panama Times PTY

Periodistas y comunicadores.

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