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Desconfianza, corrupción y tufo a impunidad

En las últimas horas han quedado al descubierto ciertas situaciones que más que darles tranquilidad en estos momentos difíciles que vive el panameño de a pie o el extranjero que ha adoptado a este país como su nueva casa, deja un amargo sabor a corrupción y un tufo a impunidad mezclada con complicidad que corroe más a la poca o nula confianza en nuestras autoridades.

Hay una limitada capacidad para la generación de trabajo, situación que ha obligado a muchos pequeños empresarios al igual que un grupo considerable de profesionales a reinventarse, pero con poco éxito, ya que hay una economía que solo funciona con el dinero de los asalariados del gobierno, una masa informal que vive con lo del día a día, con el dinero que devengan los colaboradores de las empresas privadas que trabajan con jornadas recortadas. A esto le sumamos que la recaudación de los impuestos ha caído, y a la vuelta de la esquina… ya hay más solicitudes del GOB para gestionar más préstamos para poder cubrir sus gastos de funcionamientos.

Para muchos el panorama en Panamá y en el mundo, no es muy alentador, ya que para las financieras internacionales, la nueva normalidad económica después de la pandemia podría estar llegando a mediados del 2025.

Ante esto, la Cámara de Comercio ya lleva varios fines de semana expresando su parecer del acontecer nacional y este domingo 13 de junio de 2021, no fue la excepción donde fueron claro e hicieron un llamado a dejar de ser una sociedad permisiva que no castiga a los corruptos, y a analizar qué dejaremos a las próximas generaciones. Además indicaron: “Ellos son la escoria y, como tal, debe ser arrinconada en la oscuridad del desprecio”… “dejar de jugar con la población, su salud y su porvenir”.

El menos malo🧐

Cada 5 años la masa electoral sin ataduras políticas se enfrenta al dilema de escoger a un candidato que ejerza de manera transparente su periodo, que sea una persona combativa contra la corrupción y que use el dinero de los contribuyentes de manera responsable y en las necesidades del pueblo que lo eligió. Este sería el mundo ideal, sin embargo, la triste realidad es otra, porque la “oferta electoral” a los diversos puestos de elección en los últimos años, ha obligado al elector elegir lo que popularmente conocemos como “lo menos malo”.

Desafortunadamente, las posibilidades de esperar buenas acciones en favor de las comunidades son casi nulas cuando se elige a “los menos malos”. ¿Pero qué hacer ante esto? Es muy difícil, ya que la gente buena y honesta, ve a la política como algo malo para no llamarle de otra manera. Y los pocos buenos que se atreven, no son apoyados o son bautizados con calificativos despectivos.   

A pesar de esto, la clave está en la educación de cada uno de nosotros que nos permitan identificar por calle a los falsos profetas o aquellos candidatos que prometen en campaña el sol, la tierra y la luna, cuando el país que aspiran a gobernar o su círculo “0” no tiene ni la capacidad para construir ni un avión de papel.  A esto le debemos sumar, la necesidad de usar más el razonamiento y no creer en “la expresión oral” de cualquier persona que no tiene nada en la torre de control.

En resumida, como dijo una vez Edmund Burke… “para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada” … Basado en este pensamiento, solo nos queda rezar, cruzar los dedos y ampliar nuestros conocimientos académicos para que cada 5 años no nos encontremos con el dilema de elegir a los menos malos.

Moratoria y ausencia de un estratega de las finanzas

Algunos comentan que ya viene el fin de la mal llamada «moratoria”, pero lo que no saben las personas es que esto ya no tiene vigencia, porque de acuerdo con una representante de la Sociedad Bancaria de Panamá, esto es cosa del pasado desde finales del mes de diciembre de 2020.

Lo que vienen son más momentos difíciles porque el que no se ponga al día con sus compromisos económicos, corre el riesgo de que sea embargado y por ende pierda sus bienes.  

A esto le debemos sumar la situación de la “reactivación económica” que no despega y el desempleo sigue aumentando. Y el que tiene un trabajo, ahora debe laborar más de sus 8 horas y desempeñar actividades que antes la realizaban varias personas. La realidad es triste y preocupante porque las recaudaciones del gobierno han caído, sin embargo, la planilla sigue en franco crecimiento. ¿El bolsillo del contribuyente aguantará esto? ¿Vienen más préstamos para enfrentar los compromisos de planilla del Estado y otros?

Además, debemos recordar que ahora mismo se lleva adelante el diálogo por el Seguro Social. Algunos “especialistas” señalan que el único camino es el aumento de la edad de jubilación y las cuotas obrero patronal. Lo lamentable de esto es que los gobiernos han pasado, pero ninguno ha designado como director de esta entidad a un verdadero administrador que ayude a multiplicar las finanzas de esta entidad de seguridad social. Para algunas personas, esta institución no es más que una agencia de trabajo de los partidos políticos de turno.

En otras palabras, el país requiere con urgencia de una verdadera estrategia para que la economía comience a caminar y de un estratega de las finanzas que tenga visión, sea innovador y que sus ideas modernas lleven al país a la prosperidad que tanto requiere. 

Por lo que hay que recordar siempre las siguientes expresiones: “si el hablar costará plata nadie lo hiciera” …  “el papel aguanta todo lo que le escriban”.

El país donde nadie sabe nada

Actualmente estamos en un país donde nadie sabe nada y tampoco dan las “explicaciones” a un electorado que los eligió. De esta forma podríamos resumir las decisiones que se toman y quizás se seguirán tomando durante y pospandemia. Pero también podemos decir, que esto es considerado por muchos como una falta de respeto, transparencia y las contadas “explicaciones” que se dan… dejan más dudas que respuestas.

Pero muchos se preguntarán porqué decimos esto y la respuesta es sencilla… en las últimas horas se han dado hechos que a todas lucen son cuestionables como la vacunación VIP a domicilio en la Asamblea Nacional de Diputados. Si, por encima de las “fases” y de muchos enfermos crónicos que aún esperan fecha.  Sin embargo, la tapa del coco o más triste de todo en esta “Jornada VIP para los Diputados”, donde algunos honorables oficialistas compartieron en redes el momento de su vacunación, es que el Ministro de Salud dijera hace más de 48 horas que él no había autorizado eso y que se investigaría. Este domingo en horas de la tarde dijo que el Equipo Panavac-19 había autorizado la vacunación en este Órgano del Estado. Además, aseguró que él no estuvo el día que aprobaron la autorización y que tampoco fue un secreto.

A este “NO SABÍA o NO AUTORICÉ”, podemos complementarlo con los casos del SENNIAF donde exfuncionarios de mando y jurisdicción de esta entidad aseguraron que no sabía nada de los abusos y denuncias… o, “mis ocupaciones eran otras”.  ¿Qué está pasando con las entidades que deben velar por la protección del menor?  ¿No se peca por acción u omisión?

A este ramillete de “honorables actuaciones” está el enredo de la LOTE, donde no sabemos cómo llamarle, si escándalo o falta de transparencia… ¿?

A pesar de esto, ha quedado en evidencia las disputas internas del Molirena y la frágil ALIANZA con el oficialismo.

Y está el más fresquesito, la destitución del director de la Policía por un supuesto video de solidaridad con la Policía de Colombia, una institución cuestionada últimamente por los supuestos abusos durante las protestas registradas en esta hermana nación suramericana. En este caso, el titular de la cartera dijo supuestamente que no había autorizado la divulgación de ese video.

Sin embargo, hay otras personas que indican que la salida del exjefe de la Policía se debió a otro tema. Pero como estamos en el país donde nadie sabe no creo que sepamos oficialmente qué ocurrió en el caso del Jardín de Los Olivos. Lo cierto es que para nadie que conoce la historia recientemente de Panamá, y a través de los Gobiernos ha quedado demostrado las diferencias que surgen entre los Ministros de Gobierno y hoy, Ministro de Seguridad Pública con los directores de la Policía. Esto no es nuevo. Los jefes de la Policía creen que solo le deben dar “parte” o explicaciones al presidente y no al ministro, quien es su jefe jerárquico. Para muchos conocedores de la materia esto pasa por una simple razón, la política que ha dañado la esencia de las instituciones.

En definitiva, mañana será otro día, pero si estos sinsabores de los GOBIERNOS se repiten o no, va a depender de cada uno de nosotros al NO dejarnos influenciar por promesas que de aquí a China (por poner un ejemplo) son irrealizables, o NOS dejemos cautivar por unos cuantos bloques, sacos de cementos o un tanque de gas.

Corrupción y desconfianza

Al escuchar estas dos palabras lo primero que me llega a la mente es:… ¿Las autoridades han hecho algo verdaderamente para frenar la corrupción y para ganarse la confianza de la sociedad? Esto me hizo recordar lo siguiente: “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?”.

Bueno, lo cierto es que a pesar de la desconfianza existente y de las leyendas urbanas del % que piden ciertos “servidores”, seguimos viviendo en el país donde un escándalo tapa un escándalo y esto no es de ahora, y muchos menos porque apareció la pandemia, sino, porque se ha ido heredando de generación en generación entre los políticos que hoy promueven una ideología y dentro de un par de meses profesan otra como si se todo fuera o se tratara de cambiarse un calcetín o un par de zapatos por otro.

A esto debemos agregar el poco interés de los diputados por promover leyes que fortalezcan una sociedad que cada día le quita la cara a los problemas, permitiendo que más y más políticos lleguen al “poder transitorio” para pelearse entre ellos por un espacio… como sucede actualmente en los principales colectivos que están en la “papa” con el oficialismo y aquellos que están lejos de la “paila” que costea el contribuyente. Este tipo de comportamiento retrata en cuerpo entero a estos personajes.

Hemos y seguimos pasando momentos difíciles por los efectos de la pandemia y por algunas decisiones dudosas que se han tomado en este trayecto. Esto nos obliga como sociedad a tener los pies sobre la tierra para ser analíticos y tomar las mejores decisiones que beneficien a la mayoría y no a unos cuantos.

En otras palabras, la corrupción es nuestra otra pandemia que nadie ha querido frenar. ¿Será por eso que a cada rato Panamá es tendencia en las denominadas listas? Los años pasan y cada vez son más y más los hechos que crean un manto de duda sobre aquellos que en campaña casi llorando juraron ser más transparente que el agua que reposa en una tinaja.

La inseguridad: Un problema sin estrella

La inseguridad sigue ganando terreno. Y Colón marca como uno de los puntos de mayor incidencia en el país.

La comunidad espera verdaderas estrategias para frenar los hechos violentos. Que las acciones preventivas que se “implementen”, les permita a los miembros de la sociedad volver a creer que hay un Estado de derecho donde impera el respeto, la paz y la tranquilidad.

Sin embargo, este objetivo se ve muy lejos. Tan solo este domingo 9 de mayo, tres jóvenes que no pasaban de los 25 años fueron encontrados ejecutados en un arrozal en la provincia de Chiriquí.

Esta es una zona muy cercana al área fronteriza que Panamá comparte con Costa Rica. Un sector que a pesar que la vigilancia se ha redoblado en los últimos años, el crimen organizado sigue deambulando a la libre, ya que tiene más de 100 puntos de entrada y salida hacia suelo costarricense y viceversa.

Esto no es nuevo, sin embargo, las cosas deben cambiar en este sector del país. Pero para que lleguemos a esta aspiración, la inseguridad debe verse como un tema de Estado y no trabajarse a los “pareceres” o antojos de los gobernantes de turnos.

Además, se debe caminar en la constante profesionalización de los integrantes de los estamentos de seguridad, de los encargados de perseguir de los delitos y en aquellos que deben aplicar las leyes en los tribunales. Si esto no se logra, seguiremos en el círculo vicioso que ha estado dominante en los últimos 30 años.

Para que esto se lleve de la teoría a la realidad, la política debe estar alejada de los tres pilares descrito en el párrafo anterior.

En caso contrario, la realidad social irá de mal en peor, en detrimento de una juventud que reclama más oportunidades laborales permanente y no transitorias. Y, sobre todo, que las autoridades prediquen con el ejemplo. ¿Es pedir mucho?


Con el bolsillo golpeado por la pandemia

La economía de muchas personas está afectada. La informalidad laboral aumentó tanto o igual que la planilla estatal a pesar de los efectos de la pandemia.

El Gobierno por un lado habla de reactivación económica como si se tratara de abrir o cerrar un grifo, pero no se vislumbra a corto plazo que esas acciones comiencen a caminar. Lo que las autoridades tengan en mente, es necesario que se haga ya, y que no sea una solución transitoria, sino que perdure más allá del 2024 y que sea el desembolso para el electorado que los eligió y para aquellos que no.

Por el otro lado, los empresarios que se han beneficiado de las autorizaciones para suspender los contratos y la reducción de los salarios de sus colaboradores, le entregaron hace poco al Gobierno un paquete de sugerencias para reactivar la economía. ¿Esto ayudará a que Panamá vuelva a tener prosperidad? No lo sabemos, ya que todo depende de lo que se implemente.

Mientras eso ocurra, lo cierto es que muchos profesionales han tenido que reinventarse, pero con poca suerte y las deudas se han ido multiplicando al igual que las llamadas telefónicas de las entidades financieras para cobrar. Y por supuesto, que esto iba a ocurrir, ya que el periodo de gracias o mal llamada “MORATORIA”, dejó de «existir» a finales de diciembre de 2020.

El panorama no es alentador para nadie, un ejemplo de esto, son las bajísimas recaudaciones del gobierno, una situación que aprovechó para anunciar nuevos préstamos para cubrir gastos de operaciones del engranaje del Estado.

Lo que suceda de ahora en adelante va a depender de las estrategias “reales y realizables” que emprenda el Gobierno para mejorar la economía de todos.

#EDITORIAL ¿Inseguridad: reactivos o proactivos?

Las últimas administraciones gubernamentales están FRACASANDO en su lucha contra la delincuencia o por lo menos ha si lo demuestran las cifras de homicidios y de hechos violentos que están causando el aumento de la “percepción” de inseguridad.

En la pasada administración se promovió el programa Barrios Seguros, con la intención de reducir la tasa de homicidios, pero culminó cinco meses antes de finalizar el periodo gubernamental. ¿Cuánto le costó esto al contribuyente? ¿Se dieron verdaderos resultados positivos?

A pesar de ello, el mayor foco de incidencia delictiva o violencia fue y sigue siendo en estos momentos la provincia de Colón. Lo que nos indica que de nada sirvió o poco ayudó ese programa, a tal punto que las autoridades tenían “recelo” hasta de hablar de las situaciones violentas que se registraban. ¿Esto ha cambiado? Quizás sí, porque los protagonistas son otros. A diferencia de antes, los funcionarios de HOY aseguran en voz alta que toda esta violencia desatada y que tiene sumergida a la provincia de Colón en un clima de inseguridad, se debe al crimen organizado “NARCOTRÁFICO Y PELEAS ENTRE PANDILLAS”. A este panorama hay que añadirle la CORRUPCIÓN de algunas “fichas” que laboran en los estamentos.

Por lo que urge dejar de ser reactivo, para ser más proactivo. Decimos esto, porque en menos de una semana se han registrado 3 doble ejecuciones en Colón.

Otra circunstancia que llama la atención son los grandes decomisos en las costas panameña que se están dando actualmente, pero NO hay desmantelamiento de grupos organizados, es decir, los verdaderos dueños de los cargamentos.

Es importante mencionar que Colón, Veraguas, Chiriquí, Azuero y Bocas del Toro, siguen siendo las rutas de los grupos de narcotraficantes que operan desde Colombia, Centroamérica y en México.

A esto le sumamos la pandemia que ha acaparado la atención de todos y los llamados a “dirigir” o recomendar las estrategias en materia de seguridad no han cumplido a cabalidad con su rol, ya que la violencia estuvo a la orden del día, porque el Crimen Organizado estuvo activado y con saldo durante la cuarentena y después de la cuarentena, la cosa ha estado peor.

¿Qué se ha hecho legalmente? Quizás se requiera de leyes más “fuertes” o ejemplares para combatir el Crimen Organizado y la Corrupción, pero antes de seguir, debemos preguntarnos: ¿Cuántas leyes han aprobado los diputados o ha propuesto el Ejecutivo? ¿Será por eso que Panamá no sale de las listas grises y de otros colores?

Lo cierto es que mientras los HD y el GOB se ponen de acuerdo para trabajar en contra de la delincuencia, la inseguridad sigue aumentando en las calles del país y, sobre todo, de Colón.

Una justicia en CRISIS

La justicia en Panamá está en crisis y lo más triste de todo es que a muchos no le interesa lo que pasa. Lo que sucedió con el caso del HD oficialista es una muestra más de que las instituciones que deben velar por la aplicación de la justicia y corretear el delito… NO SIRVEN. Quizás el problema de la justicia no es el contenido de lo que las letras dicen, sino, los hombres y mujeres que la componen que carecen de valores y principios incorruptibles.

El comportamiento en los últimos años por los gobernantes de turno, está provocando daños irreversibles en la sociedad, que nos está llevando a un mal camino, todo esto ocurre en detrimento de aquellos hombres y mujeres humildes que diariamente luchan por poner algo en sus mesas y que albergan la esperanza de que sus impuestos sean manejados de manera correcta.

Una esperanza que cada día se ve más lejos que algún día los fondos de la cosa pública sean usados de manera responsables y que redunden en beneficio de toda una sociedad que reclama cambios estructurales en un país donde los gobernantes, políticos, justicia y encargados de perseguir los delitos no gozan de credibilidad.

#EDITORIAL La cacofonía del Seguro Social

«Todo el mundo parece tener una idea clara de cómo otras personas deben llevar sus vidas, pero ninguna sobre cómo vivir la suya propia»…. Paulo Coelho

Pasado el mare magnum de las vacunas y la disputa infantil sobre quien tenía prioridad y quien no, con todas las acusaciones, alegaciones y los patéticos espectáculos de los médicos, resurge de entre los muertos el tema del programa de Invalidez, Vejez y Muerte, IVM. Y la resurrección del tema ha hecho que los argumentos gastados, las cuasi verdades y las mentiras de siempre resurjan como el ave fénix, esta vez más fantasmagóricas y raquíticas. Ya surgieron quienes tienen la solución y los intransigentes de siempre que pregonan que todo o nada. Aquellos quienes vivimos las reformas del 2005 y el caos que generó su discusión, estamos previendo lo que va a suceder.

La realidad, no obstante, es desgarradora: El Programa de Invalidez, Vejez y Muerte se está descapitalizando y se calcula que los fondos no alcanzarán sino hasta el 2026, aunque se requieren sostener a quienes tienen actualmente 45 años hasta el año 2060. El actual esquema de pagar unos 20 años de cuotas y recibir una pensión del 60% de los mejores salarios por unos 30 años, es a todas luces insostenible.

La expectativa de vida en las mujeres en Panamá es de unos 80 años y se pensionan a los 57 años. Para los hombres, la expectativa de vida es 78 años y se pensionan a los 62 años. Los hombres viven menos, pero trabajan 5 años más. Y dado que las pensiones no cubren los gastos familiares, la gran mayoría de los pensionados continúan trabajando unos 10 años más, recibiendo su salario y la pensión.

Un hombre que cotice 20 años con un salario promedio de sus 10 mejores años habrá pagado cuotas por un monto de $28,200.00 y cuando se jubile a los a los 62 años, recibirá el 60 %, es decir $600.00 por un periodo de 16 años. En ese periodo recibirá $115,200 que es 400 % más que lo que pagó. Con las mujeres es peor dado que se le paga por un periodo promedio de 23 años.

La matemática no da. Aunque se administre ese dinero de manera eficiente y se generen altos intereses, no es posible sostener ese sistema. Simplemente está condenado a la bancarrota.

Surgen inmediatamente las voces que aducen que la corrupción y los robos le han quitado al Seguro Social su dinero. Los economistas calculan que estos abusos podrán ser responsables del 10% de los fondos faltantes, pero aun así nos quedarían más del 300% de déficit. Los detalles de las recuperaciones nadie las menciona porque el pueblo quiere escuchar lo que le favorece: Nadie quiere enfrentar la macabra realidad del Seguro Social y su falta de reservas para cubrir las pensiones.

Los políticos, sindicalistas oportunistas, quienes opinan e influencian la opinión pública dicen medias verdades y mentiras descaradas con intenciones de protagonismo y de pescar en río revuelto. Por ejemplo, el número de beneficiarios y el número de empleados (cuyos gastos salen de otros programas del Seguro Social y no del IVM) son solo muletillas inútiles que radicalizan el diálogo y no aportan ningún avance, excepto la fama de héroe y salvador del Seguro Social que algunos quieren achacarse.

No habrá solución y tendremos que vivir lo que ha vivido Grecia cuyos pensionados debieron aceptar una rebaja de sus pensiones y los trabajadores activos deben trabajar hasta los 65 y hasta los 70 años. Esta cruda realidad nos pasará si no nos ponemos de acuerdo, para lo cual necesitamos un diálogo honesto, sin pasiones, dispuestos a encontrar la mejor solución para todos. Sí, sé que está pensando que eso no ocurrirá. Ahora busque información de lo que pasó en Grecia y quizás se disponga a presionar para que nuestros políticos, sindicalistas y “líderes de opinión” se pongan de acuerdo para favorecer el país. Un panorama oscuro y desalentador.